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Un trabajo muestra que es posible entrenar a las perdices de granja para la vida salvaje

Un trabajo muestra que es posible entrenar a las perdices de granja para la vida salvaje
  • El estudio recientemente publicado por la revista ‘British Poultry Science’ ha sido realizado por varios investigadores de la Universidad de León

La revista ‘Britsh Poultry Science’ ha publicado en su último número un trabajo titulado ‘Anti-predator behaviour of adult red-legged partridge (Alectoris rufa) tutors improves the defensive responses of farm-reared broods’, del que es autor principal el investigador de la Universidad de León (ULE) Carlos Sánchez-García, en el que se explica que es posible entrenar a las perdices de granja para que su supervivencia en la vida salvaje sea mayor.

En declaraciones efectuadas al Servicio de información y Noticias Científicas (SINC), el investigador de la ULE explica que cada año, se crían millones de aves de caza en granjas para ponerlas después en libertad, como es el caso de las perdices. Sin embargo, solo unos pocos de estos animales sobreviven en la naturaleza, y se reproducen aún menos.

Al parecer, las perdices de granja tienen problemas al criarse en cautividad porque no están en contacto con sus predadores naturales, como las aves rapaces y el zorro. El estudio publicado por la revista ‘Britsh Poultry Science’ prueba que utilizar perdices rojas adultas como ‘tutoras’ de polluelos (perdigones) jóvenes de granja es un método eficaz para que estos últimos sobrevivan más tiempo ante un ataque.

“Evaluamos el comportamiento anti-predatorio de grupos de polluelos –sobre 400 animales–, que eran criados con estos tutores y los comparamos con el comportamiento de grupos de perdices en el mismo número y condiciones pero sin la presencia de tutores”, explicó a SINC Carlos Sánchez-García

La importancia del entrenamiento

Los científicos simularon la llegada de un ave rapaz utilizando para ello un modelo de cartón, que era mostrado a los ‘perdigones’ alojados en las típicas casetas o naves en las que se crían una vez que han sido incubadas artificialmente. También se estudió cuál era el comportamiento anti-predatorio de estos perdigones si una persona se introducía por breves segundos en la caseta.

Estas pruebas se realizaron durante los días de vida 1 y 4, 15 y 17, y 30 y 32. El comportamiento de los polluelos y los tutores se grabó en vídeo, realizándose un análisis del mismo, según explicó Sánchez-García a SINC.

En presencia del modelo de rapaz, los tutores emitieron una vocalización característica de alerta en el 76% de las pruebas, agachándose de forma prolongada en el 59% de las veces. Cuando una persona se asomaba a la caseta, los tutores emitieron una vocalización en el 73% de las pruebas y se mostraron vigilantes en un 78% de las simulaciones. Por otro lado, en otra caseta criaron a polluelos sin contacto con aves tutoras.

“Tanto las aves entrenadas como las no entrenadas mostraron un mismo tipo de comportamiento en presencia del modelo de ave rapaz (agacharse), y ante la persona que se introducía en la caseta (huir), pero observamos que los perdigones entrenados respondían de una manera más general y prolongada frente a los estímulos, mientras que no todos los otros perdigones respondían a los estímulos y en ocasiones la duración del comportamiento era muy breve”, explicó el investigador.

Esto probaría que puede realizarse un entrenamiento del comportamiento antipredatorio en cautividad, como se ha demostrado en otras especies. Asimismo, los autores continuaron este estudio con la suelta de estas perdices para establecer si el entrenamiento era efectivo. El resultado del seguimiento de las aves en libertad demostró que las perdices entrenadas sobrevivieron más días que las no entrenadas.