El internet extremo llega a los 6.000 metros del Everest

Everest./Archivo
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Los miles de montañeros que cada año acuden al desafío, ya tienen acceso a internet y WiFi en la cima

J. A. G.Madrid

A 8.848 metros del nivel del mar, a esta altura se sitúa la cima del Everest. Todos los años, miles de montañeros intentan coronar esta cima terrestre. Sin embargo, las ondas de internet se pierden a esas alturas.

Pero, desde este mes ya disponen de internet extremo y, también, wifi gracias a Everest Link y a la tecnología de Cambium Networks. Todo el sistema está basado en la tecnología de fijo inalámbrico Punto a Punto (PTP), Punto a Multipunto (PTM) y WiFi de Cambium Networks, que permiten desplegar, sin cables, redes de alta capacidad entre puntos remotos a través de antenas terrestres.

Hasta ahora, la región de Khumbu tenía pocas opciones para disponer de servicios basados en Internet y el establecimiento y funcionamiento de un Proveedor de Servicios de Internet (ISP) ha sido extremadamente difícil y costoso.

Un entorno hostil que ha obstaculizado el desarrollo tecnológico de la región y, con él, la mejora del sistema educativo, de los servicios de salud y de las comunicaciones en su conjunto. A pesar de todas estas dificultades, Everest Link ha comenzado a ofrecer servicios de Internet y WiFi en zonas extremadamente difíciles y a gran altura en la región de Khumbhu, con servicios de calidad, similares a los que se pueden encontrar en el primer mundo, que satisfacen las expectativas más exigentes de sus clientes.

El proyecto que ha costado mucho trabajo, sangre, sudor y lágrimas, ya que la mayoría de las áreas de trabajo son tan remotas que muy pocos humanos las han pisado. Las altas colinas y los grandes ríos con enormes corrientes han hecho muy difícil y, a veces, imposible la construcción de caminos, vías de tren y conducciones de agua a la región, convirtiendo al transporte aéreo en la única opción viable.

No hay caminos adecuados y las empinadas montañas, las carreteras heladas y resbaladizas y las continuas avalanchas hacían de la tarea un desafío casi imposible. A estas dificultades se añadían las bajas temperaturas, los vientos helados y de gran velocidad, la alta presión y el bajo nivel de oxígeno y la escasez de alimentos y de agua.

Sin embargo, el principal reto fue el suministro eléctrico. La energía hidroeléctrica era inexistente y la eólica no era aplicable, convirtiendo a la energía solar en la única viable, que es la que alimenta las conexiones, los puntos de acceso y los ordenadores.

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