El móvil detectará un infarto antes que el propio paciente

El sistema actúa como detector precoz. / Bq
GADGETS

El sistema podría salvarle la vida a un 90% de los pacientes al reducir hasta en un 80% el tiempo que tardan en recibir atención médica

J. A. G.Madrid

Un equipo de investigadores españoles ha desarrollado un sistema capaz de detectar un infarto antes de que el paciente note los primeros síntomas, avisarle a él y a sus familiares a través del móvil y alertar a los servicios de urgencia, su nombre: COPCAR (Control de Pacientes de Alto Riesgo). Para ello, consta de una prenda textil sensorizada, una aplicación móvil y un centro de datos que interpreta la actividad cardiaca.

El objetivo del proyecto es usar la tecnología móvil para reducir drásticamente el tiempo que tarda un paciente infartado en recibir tratamiento médico para aumentar sus posibilidades de supervivencia. Una investigación liderada por Tomás Vicente (jefe del Servicio de Cardiología del Hospital Reina Sofía de Murcia) y por Carlos Jiménez (ingeniero de sistemas experto en telemedicina) y han contado con el apoyo de la tecnológica española BQ, con cuyos móviles han desarrollado el sistema.

COPCAR está destinado a personas con problemas cardiovasculares, que suponen el 30% de la población española. El usuario lleva una prenda textil con sensores que evalúa su actividad cardiaca constantemente y envía la información a una aplicación móvil, donde el usuario puede consultarla.

Si el sistema detecta un trastorno grave, emite una alerta a un Centro de Recogida de Señales, donde un equipo médico la evalúa e informa al usuario y a sus familiares del estado, localización y riesgo del episodio. “Una persona suele tardar unos 45 minutos en determinar si está sufriendo un infarto antes de llamar al 112. Con COPCAR lo hace en un minuto porque no tiene que decidirlo basándose sólo en sus sensaciones”, explica Tomás Vicente, uno de los responsables del proyecto.

Las posibilidades de sobrevivir a un infarto dependen directamente del tiempo que pasa desde que éste comienza hasta que el paciente recibe atención médica, que de media son unos 139 minutos según el registro ARIAM (que recoge información de 1.000 hospitales). Con el sistema ideado por estos dos investigadores españoles, ese tiempo se reduce hasta los 17 minutos en ámbitos urbanos, lo que supone una disminución del 80%. Sus responsables estiman que esto podría contribuir a salvar la vida de hasta un 90% de los pacientes.

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