La «solidaridad» permite a 44 niños saharauis pasar el verano en la provincia de León

Majo y Alicia García, con los niños saharauis. / Peio García

La consejera de Familia visita a los menores y a las familias de acogida en una jornada de convivencia celebrada en las piscinas de Valencia de Don Juan

S. GALLOLeón

Los 250 niños saharauis que pasarán este verano con las familias de acogida en Castilla y León dentro del programa 'Vacaciones en paz' pasaron una jornada de convivencia en las piscinas de Valencia de Don Juan, donde recibieron la visita de las autoridades, encabezadas por la consejera de Familia e Igualdad de Oportunidades, Alicia García, quien agredeció la «solidaridad», en especial de las familias de acogida, que un año más han permitido poner en marcha este programa «ya tradicional» en la Comunidad.

Alicia García recordó que este programa está dirigido a menores saharauis que tienen la posibilidad de pasar dos meses en verano con una familia de acogida para participar «de una vivencia extraordinaria». Por eso, lanzó un mensaje de agradecimiento a las familias «que abren sus puertas, sus brazos y su corazón a estos menores» que en esta ocasión han alcanzado el número de 250, muy similar al de ediciones anteriores.

Los menores llegaron a Castilla y León el pasado 25 de junio y el 3 de julio, y permanecerán en la comunidad entre dos meses y dos meses y medio, hasta el 15 de septiembre. Cinco de estos niños están con familias en Ávila, 29 en Burgos, 44 en León, 32 en Palencia, 23 en Salamanca, 14 en Segovia, 12 en Soria, 44 en Valladolid y 47 en la provincia de Zamora.

Este programa «tradicional» tiene una importancia «vital» cada verano para el pueblo saharaui, con quien mostró el compromiso que mantiene la comunidad de «colaboración, trabajo y posibilidad de que su llegada sea una realidad». Este programa 'Vacaciones en paz' no es la propuesta de este estilo en la que trabaja la Junta de Castilla y León, que también desarrolla un programa que permite a medio centenar de niños de otras nacionalidades, en concreto de Rusia, Ucrania y Bielorrusia, disfrutar de este tipo de iniciativas.

A ello hay que unir el programa 'Madrasa' que el pasado curso escolar permitió a 18 mayores saharauis de 12 años cursar en Castilla y León sus estudios y ser «un alumno más, integrado totalmente», junto con el programa de Sanidad que facilita intervenciones a menores que requieren de alguna intervención que no es posible que lleven a cabo en su país.

Por su parte, la presidenta de la Unión de Asociaciones de ayuda al pueblo saharaui de Castilla y León, Inés Prieto reconoció que, además de la ayuda que se da desde las asociaciones y desde las instituciones, el «principal pilar» de este programa siguen siendo las familias,, sin cuya colaboración no haría posible la llegada de estos jóvenes. Y aunque cada año hay dificultades para encontrar familias de acogida, sobre todo en el mes de marzo, el número de niños se mantiene en cifras similares a años anteriores, lo que pone de manifiesto que Castilla y León es una comunidad «solidaria» y pese a su extensión «es grande también en corazón y solidaridad hacia el pueblo saharaui», sentenció.

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