Mari Trini ya tiene quien la busque

Imagen de los trabajos de la Policía en Berbes./
Imagen de los trabajos de la Policía en Berbes.

La mujer y su bebé desaparecieron en 1987, pero su famlia no lo denunció hasta 2002 | Tras las excavaciones en Matadeón de los Oteros y Berbes, la investigación se centra en la balsa donde su marido arrojó dos coches hace treinta años

OLAYA SUÁREZ

Lo extraño del caso de la desaparición en 1987 de Mari Trini Suardíaz Suero y de su bebé no es que la Policía las busque ahora con ahínco y no dude en excavar en suelos y viviendas para localizar sus cadáveres. Lo más llamativo de esta historia, y también lo más revelador para lograr entenderla, es que su propia familia no intentó conocer formalmente su paradero hasta quince años después de que se esfumasen sin dejar ni rastro. Mari Trini no tuvo una vida fácil. Y tampoco nadie quien la llore.

En 2002, Carlos, el único hermano que le quedaba vivo (otro murió atropellado años antes), interpuso una denuncia en la Comisaría de la Policía Nacional. El porqué no acudió antes a comunicarlo se desconoce, pero el hecho de que este hombre que vivía de la mendicidad y los servicios sociales -murió el pasado mes de diciembre sin saber nada de Mari Trini y su hija Beatriz- puso en conocimiento de las fuerzas de seguridad el extraño episodio. Aportó datos imprecisos y vagos. Al paso del tiempo que diluye los recuerdos, se sumaba la disipada vida de esta gijonesa que a día de hoy tendría 55 años. Con pocos recursos económicos e intelectuales, conoció en 1985 a quien acabaría por convertirse en el principal sospechoso de su desaparición: Antonio María da Silva, 'el Portugués', un hombre violento y con antecedentes por lesiones, contrabando y malos tratos que se cruzó en su camino en una de sus muchas idas y venidas a Asturias por negocios turbios. Mari Trini se quedó embarazada, para disgusto de su abuela, quien se ocupaba de la joven y de sus dos hermanos.

Monjas de La Guía

Su niña, Beatriz, nació en el Hospital de Cabueñes en 1986. Ambas fueron acogidas por las monjas de la casita de La Guía, que ya por entonces asistían a madres solteras y sin recursos. Recaló en la institución después de que la Guardia Civil detuviese a su entonces marido por un violento episodio ocurrido en la localidad leonesa de Matadeón de los Oteros. Mari Trini lanzó una nota manuscrita por la ventana de la casa donde pasaban una temporada en la que pedía ayuda a los vecinos porque Antonio la tenía secuestrada en esta vivienda de su propiedad. Intervino la Benemérita, la joven volvió a Gijón y el marido fue detenido y puesto en libertad. Retomaron la relación y se fueron a vivir a Berbes (Ribadesella). Allí se le pierde definitivamente la pista.

La Policía realizó unas primeras averiguaciones en 2002 a raíz de recibir la denuncia. No tuvieron avances significativos. Hubo que esperar a que en 2015, los mandos de la Unidad de Delincuencia Especializada y Violenta (UDEV) de la Comisaría de Gijón, muy sensibilizados con los casos de desaparecidos, iniciasen los trabajos de investigación. En marzo de 2016 consiguieron la autorización judicial para excavar en Matadeón en el solar de la casa de 'el Portugués'. No hayaron ningún dato revelador. En 2017, ante la falta de avances, la jueza de Instrucción número 4, archivó provisionamente el procedimiento, que ha vuelto ahora a abrir después de que los agentes tuvieran conocimiento de la vivienda de Berbes.

La casa ha sido estos días escenario de nuevas excavacaciones, pero tampoco allí estaban los cuerpos de Mari Trini y Beatriz. Las pesquisas se centran ahora en una balsa cercana en la que el sospechoso habría arrojado dos coches en 1987, el año de la enigmática desaparición.

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