Uno de cada tres conductores con fatiga invade el carril contrario

Tráfico en la carretera A-2.
Tráfico en la carretera A-2. / EFE

El 6% de quienes se ponen al volante asegura hacer viajes de hasta 1.000 kilómetros sin descansar, y el 55% no para cada dos horas

MIGUEL OLMEDAMadrid

Mezclar conducción y cansancio es, sin duda, un mal negocio. Si el sueño al volante se cobró la vida de 800 personas entre 2011 y 2015, la fatiga no se queda atrás al tratarse de la cuarta causa de mortalidad en las carreteras españolas. Y es que uno de cada tres conductores que muestra síntomas de padecerla invade el carril contrario con su vehículo, según una prueba realizada por el RACE en el Circuito del Jarama.

El test controló los valores recogidos en el electroencefalograma y midió la capacidad de reacción y la tasa cardiaca a 14 individuos para conocer qué efectos producen en la conducción la fatiga y la deshidratación. El resultado: a menor nivel de hidratación y glucosa, menor atención y mayor tiempo de respuesta. De hecho, las pruebas desvelaron que en los conductores deshidratados la aparición de fatiga se adelanta en un 50% y que el 66% de los casos se muestra más agresivo al volante.

«Es importantísimo conocer las normas, pero los últimos accidentes no son por no conocerlas, sino por tener actitudes y compartamientos irresponsables», señala Perfecto Sánchez, director del Centro de Educación Vial de la Dirección General de Tráfico. Las cifras le respaldan. Más de la mitad -el 55%- de los conductores no descansa en sus trayectos y el 6% ni siquiera para en viajes de entre 500 y 1.000 kilómetros, tal y como apunta el 'Informe sobre hábitos de conducción', que elabora el Observatorio Español de Conductores para la campaña 'Un refreso, tu mejor combustible', impulsada por la DGT, el RACE y la Asociación de Bebidas Refrescantes (Anfabra).

«Queremos colaborar bajando la siniestralidad causada por la fatiga, que es algo evitable. Está científicamente probado que nuestros productos mantienen la atención», asegura John Rigau, presidente de Anfabra, y Tomás Santa Cecilia, director de seguridad vial del RACE, le da la razón. «Hay que parar cada dos horas o 200 kilómetros, estirar las piernas o tomar cualquier refresco», aconseja. Todo sea por reducir la mortalidad en las carreteras en plena operación salida, donde se prevén 86 millones de desplazamientos.

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