La sequía enmarrona España

El Meteosat retrata el espectacular retroceso de la hierba en la península, un aviso de lo que puede pasar si no se frena el cambio climático

LUIS ALFONSO GÁMEZ

España es mucho menos verde que hace tres años por estas fechas. Mire las imágenes bajo este párrafo. La de la izquierda es del 31 de octubre de 2014, después de un año hidrológico –se llama así al periodo entre el 1 de octubre de un año y el 30 de septiembre del siguiente– ligeramente seco, con solo un 4% menos de precipitación que la media. La de la derecha es del 31 de octubre pasado, después de un año hidrológico muy seco, con un 15% menos de precipitaciones. «Los tonos marrones revelan ausencia de vegetación. La diferencia salta a la vista», escribía la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) en Twitter como acompañamiento a las imágenes.

Elaborados a partir de información recogida por el Meteosat tanto en el infrarrojo como en luz visible, estos dos retratos de la península ibérica van más allá del preocupante estado de los embalses, actualmente al 37% de su capacidad. "No es que donde en 2014 había árboles ahora no los haya, sino que falta vegetación herbácea por la ausencia de lluvias", puntualizaba poco después la Aemet. "Las imágenes reflejan el índice de actividad fotosintética; es decir, la vegetación en desarrollo. En las zonas marrones no hay hierba. Las plantas herbáceas tienen un ciclo de vida corto, y las altas temperaturas y la falta de lluvia del inicio de este otoño han impedido que crezcan", explicaba ayer a este periódico Rubén del Campo, meteorólogo de la Aemet. Las herbábeas son más sensibles que los árboles a la falta de agua, ya que "sus raíces son menos profundas y, por lo tanto, dependen de la humedad de las primeras capas del suelo". Por eso son las primeras víctimas de una sequía como la que sufrimos.

Acabamos de vivir un octubre atípico. "La temperatura media ha estado 2,6 grados por encima de la media del mes. Ha sido el segundo octubre más cálido desde 1965, por detrás solo del de 2014, y el más seco en lo que llevamos de siglo". No sería raro que la cubierta vegetal se recuperara el próximo año, advierte Del Campo. Sin embargo, los escenarios a largo plazo que los científicos manejan sobre el cambio climático no son nada halagüeños para España. Un reciente informe del Ministerio de Medio Ambiente apunta que el 75% de la península corre el riesgo de convertirse en un desierto a finales de siglo como consecuencia del cambio climático.

"Los escenarios para el Mediterráneo hablan de más olas de calor, episodios de sequía más prolongados y más lluvias torrenciales", enumera el científico de Aemet. La desaparición de las plantas herbáceas es la del primer frente de batalla contra la erosión del suelo y la desertificación. "Estos mapas hablan por sí solo de lo que está pasando", dice Del Campo.

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