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Hillary Clinton durante su campaña en Tampa, tres días antes de que le diagnosticaran su enfermedad.
Hillary Clinton durante su campaña en Tampa, tres días antes de que le diagnosticaran su enfermedad. / Cristobal Herrero (EFE)

La neumonía de Hillary Clinton

  • neumología

  • La enfermedad que padece la candidata presidencial demócrata se puede prevenir con una vacuna y sin embargo, en 2014, causó la muerte de 8.845 personas en España

Fue el pasado viernes cuando los médicos diagnosticaron una neumonía a Hillary Clinton, algo que parece haber venido muy bien a su rival, Donald Trump, el candidato republicano a la presidencia de EE UU, quien ha decidido jugar la baza de sembrar las dudas sobre la salud de la candidata. ¿Tan grave es esta enfermedad?

La doctora Esther Redondo, coordinadora nacional del Grupo de Actividades Preventivas y Salud Pública de Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria  (SEMERGEN), afirma que en el caso de Clinton «aunque se han publicado muchas informaciones acerca de la neumonía que sufre este paciente, se desconoce el grado real de afección, es por ello que no resulta posible realizar una valoración precisa de su estado. Lo que sí se puede afirmar es que las personas mayores de 60 años tienen aumentado el  riesgo de padecer neumonía y  de sufrir más complicaciones y mortalidad asociadas a esta patología». 

Un dato que puede ayudar a entender la gravedad que puede tener la neumonía es el tiempo de hospitalización del paciente. Así, la hospitalización requerida por neumonía en adultos a partir de los 50 años en España, alcanza una media de 13 días.«Asimismo, hay que tener en cuenta que los riesgos no acaban con el alta hospitalaria  y los pacientes mayores de 65 años tienen 4 veces más posibilidades de padecer un evento cardiovascular en los 30 días siguientes a la hospitalización por neumonía que los pacientes más jovenes», agrega la doctora.

Igualmente, son pacientes de riesgo todas aquellas personas que presentan alguna patología que les provoca inmunodepresión, como por ejemplo pacientes bajo tratamiento oncológico, y los pacientes con alguna patología crónica  (respiratoria, cardiaca y diabética  principalmente).

Contagio

La neumonía es una infección pulmonar causada por bacterias, virus u hongos. Cuando estos gérmenes invaden los pulmones, provocan la inflamación de los sacos de aire pulmonares (alvéolos), que se llenan de líquido dificultando la respiración.

Los agentes infecciosos que la causan son diversos —virus, bacterias y hongos— siendo los más comunes, según la Organización Mundial de la Salud (OMS):

Streptococcus pneumoniae,la causa más común de neumonía bacteriana en niños.

Haemophilus influenzae de tipo b (Hib), la segunda causa más común de neumonía bacteriana.

El virus sincitial respiratorio, la más frecuente de neumomía vírica.

Pneumocystis jiroveci, una causa importante de neumonía en niños menores de seis meses con VIH/SIDA, responsable de al menos uno de cada cuatro fallecimientos de lactantes seropositivos al VIH.

Algunos tipos de neumonía, como la neumonía neumocócica, pueden contagiarse de unas personas a otras. La bacteria neumocócica (Streptococcus pneumoniae) se transmite de persona a persona mediante el contacto directo con las secreciones de la nariz o garganta (moco, saliva) de una persona infectada, generalmente cuando la persona tose o estornuda.

Además, la neumonía puede propagarse por medio de la sangre, sobre todo en el parto y en el período inmediatamente posterior. «Se necesita investigar más sobre los diversos agentes patógenos que causan la neumonía y sobre sus modos de transmisión, ya que esta información es fundamental para el tratamiento y la prevención de la enfermedad», afirman desde la rganización Mundial de la Salud (OMS).

Sintomatología

La doctora Redondo señala que los síntomas pueden variar en gravedad en función del tipo de neumonía que sufra el paciente, su edad o estado de salud. En este sentido, la sintomatología más frecuente incluye tos, fiebre, escalofríos, dificultad para respirar y dolor torácico.

«A veces, en los adultos mayores la neumonía se presenta en forma de confusión o desorientación, y en ocasiones confundirse con otros cuadros de clínica similar, como es el de  golpe de calor . Aunque el tratamiento para la neumonía puede actuar rápidamente, el paciente puede sentirse cansado e incapaz de retomar su vida normal durante semanas  y en algunas ocasiones, incluso meses», agrega.

Prevención

A diferencia de otras patologías, en el caso de la neumonía no basta con mantener ciertos hábitos de vida saludables para evitar su aparición. La mejor forma de prevenir la neumonía es con la vacuna antineumocócica. Por ello, todos los adultos de a partir de 60 años debería preguntar a su médico acerca de la vacunación.

A pesar de ser una enfermedad que se puede prevenir con una vacuna, además de una alimentación adecuada y mediante el control de factores ambientales, según informa la OMS, la neumonía continúa teniendo una carga de mortalidad muy elevada, incluso en el primer mundo y sobre todo en niños, con una prevalencia mayor en el África subsahariana y Asia meridional.

De hecho, es la principal causa individual de mortalidad infantil en todo el mundo. Se calcula que la neumonía mató a unos 922 000 niños menores de 5 años en 2015, lo que supone el 15% de todas las defunciones de niños menores de 5 años en todo el mundo.

En el caso de España, y de acuerdo con los últimos datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE), 8.845 personas fallecieron a causa de la neumonía (una cifra cuatro veces superior a la de fallecidos por accidentes de tráfico) y un total de 115.723 fueron hospitalizadas en 2014.

Pero si existe una vacuna, ¿porque es tan alta la mortalidad en países del primer mundo como España, donde el acceso a la vacuna es fácil? «En el caso de España, pero también en el de otros muchos países con altos niveles de desarrollo y sistemas de salud sólidos, se han alcanzado unos niveles muy altos en la atención sanitaria a lo ‪largo de los últimos 50 años. Esta confianza en los sistemas de salud, junto con la mejora de muchos tratamientos antibióticos, ha generado un exceso de confianza y una desatención sobre la importancia de la medicina preventiva. Enfermedades como la neumonía nos recuerdan que en materia de inmunización no podemos bajar la guardia, resultando imprescindible cumplir con las coberturas de vacunación recomendadas por la OMS.

Este cambio de mentalidad, que implica una autoconciencia sobre nuestro estado de salud, requiere un esfuerzo pedagógico por parte de todos, tanto de los profesionales médicos, como de las autoridades sanitarias y la propia población», concliye la doctora Redondo.