La Venus de Milo recupera los brazos

Imagen de la Venus de Milo mientras simulan colocar prótesis. /AFP
Imagen de la Venus de Milo mientras simulan colocar prótesis. / AFP

Handicap International emplea una impresora en tres dimensiones para fabricar las piezas y concienciar sobre las necesidades ortopédicas de millones de personas

Javier Bragado
JAVIER BRAGADOMadrid

La Venus de Milo fue esculpida en algún momento entre entre los años 130 a. C. y 100 a. C como una figura femenina perfecta. En el transcurso de tiempo hasta que fue desenterrada por un campesino francés en el siglo XIX. La figura perdió sus brazos como otras numerosas piezas debido a la erosión, los golpes o las inclemencias del tiempo que suelen mutilar las extremedidades, puesto que en las esculturas solían fabricarse de manera independiente al tronco para ensamblarse.

Siglos después, la asocación Handicap International ha querido aprovechar su ejemplo para concienciar sobre los 100 millones de personas que necesitan aparatos ortopédicos. Una réplica de la copia clásica ha recibido dos brazos fabricados por impresoras en tres dimensiones en el marco de la campaña lanzada por la asocación en Francia llamada #bodycantwait (el cuerpo no puede esperar). Para redondear, el acto se produjo en la estación de metro de Louvre, a unos metros de donde se encuentra la escultura original.

Según Handicap International, millones de personas en el mundo no han tenido la misma suerte que la escultura y todavía necesitan unos aparatos ortopédicos de los que no disponen, mientras que «el público en general desconoce esta problemática», explicó a la AFP el director de Handicap International en Francia, Xavier du Crest.

Desde que empezó la campaña en 2015, sólo 19 personas han recibido las prótesis de la organización, pero las esperanzas han cambiado gracias a los avances tecnológicos. «Antes de la impresión en 3D, había que crear un yeso del muñón, ajustarlo cuatro o cinco veces, colocar una resina, lo que requería profesionales y equipo importante», describió Du Crest. «Ahora, un pequeño escáner (del tamaño de un teléfono) puede tomar las medidas del muñón que luego se envían a un software de modelado y a la impresora 3D. Ahorra tiempo y es más eficaz, especialmente cuando estamos en una zona de conflicto como en Siria», reconoció uno de los responsables de que la Venus de Milo haya recuperado sus brazos provisionalmente..

Contenido Patrocinado

Fotos