Objetivo 2018: 'Infección quirúrgica zero' en la red de Sacyl

Mario Castaño, jefe del Servicio de Cirugía Cardíaca del Hospital de León y coordinador nacional del Proyecto Cirugía Segura/ Infección Quirúrgica Zero. /Peio García
Mario Castaño, jefe del Servicio de Cirugía Cardíaca del Hospital de León y coordinador nacional del Proyecto Cirugía Segura/ Infección Quirúrgica Zero. / Peio García

Dieciséis servicios de once hospitales se retan a reducir un 15% las infecciones quirúrgicas y a marcar el camino para mejorar la cultura de seguridad

S. CALLEJA

La Consejería de Sanidad quiere rebajar las cifras de infecciones quirúrgicas que se producen en la red de hospitales de Sacyl y se ha embarcado en el Proyecto Infección Quirúrgica Zero (IQZ) cuyos resultados reforzará con otro de Cirugía Segura. Son dos iniciativas que persiguen mejorar la calidad de la asistencia, la seguridad de los pacientes y reducir a la mínima expresión estas infecciones. No en vano, una cuarta parte de todas las infecciones que se registran en un hospital están relacionadas con un proceso quirúrgico, problema frecuente que sufre el 8 por ciento de los pacientes operados.

Además, algunas de estas infecciones son potencialmente graves -una de cada cuatro-, y tienen importantes consecuencias para el enfermo y el sistema en términos de comorbilidad, prolongación de estancias hospitalarias, incremento de la mortalidad perioperatoria y todo lo que implica en términos de sostenibilidad. El lado positivo: existen estudios que demuestran que si se toman medidas es posible reducir hasta en un 60 por ciento los casos.

Los responsables de esta aventura son los integrantes de 16 servicios de once de los 14 hospitales Sacyl. En concreto, ocho servicios de Cirugía General, cuatro de Traumatología, tres de Cirugía Cardíaca y uno de Ginecología. Ellos son los encargados de comenzar a pilotar este año los programas y protocolos para poder extrapolarlos a la red hospitalaria de Sacyl, y en este primer ejercicio ya tienen reto: reducir un 15 por ciento la tasa de infección en el lugar quirúrgico.

“No cabe duda. Estamos ante uno de los grandes proyectos del sistema sanitario”, que además se acopla con las últimas directrices de la Organización Mundial de la Salud que en 2016 recomendó una treintena de actuaciones para frenar las infecciones quirúrgicas, muchas de las cuales coinciden con el proyecto IQZ”.

Lo explica a Ical Javier Lozano, jefe del Servicio de Medicina Preventiva del Complejo Asistencial de Burgos y subdirector de este proyecto que nació hace cinco años impulsado por la Sociedad Española de Medicina Preventiva, Salud Pública e Higiene. Desde hace dos, está respaldado por el Ministerio del ramo y ha implicado que se embarquen en él varias autonomías, entre ellas Castilla y León, precisa a Ical el director general de de Innovación y Resultados en Salud de Sacyl, Rafael Sánchez Herrero.

“No es algo más cuando sabemos que el 70 por ciento de las muertes postoperatorias puede ser por una infección. Llegar a cero será imposible, pero ya tenemos datos que van superando objetivos”. Esta es la filosofía de un proyecto que ha sembrado ilusión entre quienes lo capitanean porque también “hace equipo”. “Mejora mucho la comunicación y esto influye, sin duda, en los resultados”, precisa el jefe de Servicio de Anestesia y Reanimación del Hospital Universitario Río Hortega de Valladolid, César Aldecoa, uno de los coordinadores autonómicos del proyecto y en su centro asistencial.

Medidas de choque

Lo cierto es que con acciones sencillas muchas de estas complicaciones se pueden prevenir. Son las medidas de choque que contemplan estos protocolos que buscan estandarizar el cuidado de los pacientes según unas guías de actuación que se ha demostrado que las previenen en gran medida.

“La difusión y puesta en marcha de estos proyectos supone, sin ninguna duda, una mejoría sustancial en la atención a nuestros pacientes, y la seguridad del paciente en un ámbito tan vulnerable como un quirófano es vital”, incide Mario Castaño, jefe del Servicio de Cirugía Cardíaca del Hospital de León y responsable del proyecto en el centro, además de coordinador nacional del Proyecto Cirugía Segura / Infección Quirúrgica Zero (CS-IQZ).

Mario Castaño, jefe del Servicio de Cirugía Cardíaca del Hospital de León y coordinador nacional del Proyecto Cirugía Segura/ Infección Quirúrgica Zero (CS-IQZ).
Mario Castaño, jefe del Servicio de Cirugía Cardíaca del Hospital de León y coordinador nacional del Proyecto Cirugía Segura/ Infección Quirúrgica Zero (CS-IQZ). / Peio

Las nuevas medidas, que ya realizan de forma aislada algunos centros, pasan por una adecuada administración estandarizada y protocolizada de antibióticos dentro de la hora previa a la incisión. También, por cortar el vello en la zona donde se va a intervenir, en lugar de rasurarlo, ya que está demostrado que así se previene la contaminación con gérmenes de la piel y la contaminación y posterior infección de la incisión quirúrgica.

El protocolo incluye desinfectar la piel con clorhexidina alcohólica, en lugar de povidona yodada, porque está demostrado que este antiséptico disminuye las infecciones; el control de la temperatura del organismo durante el proceso operatorio por encima de los 36 grados, porque lo prepara mejor para la defensa frente a las infecciones, así como mantener niveles de glucosa adecuados (por debajo de los 180 miligramos), debido a que mejora sustancialmente las defensas del organismo.

Apuesta por la seguridad

A estas medidas se suman las incluidas en el Programa de Cirugía Segura que se centra en mejorar la seguridad en las áreas quirúrgicas de los hospitales y disminuir los eventos adversos en los quirófanos. En este caso, la iniciativa está liderada por la Asociación Española de Cirujanos, también con el respaldo del Ministerio de Sanidad, y se trata de un proyecto de intervención preventiva a largo plazo.

El objetivo es desarrollar procesos de trabajo e investigar resultados en salud sobre la seguridad, por medio del uso de los llamados 'check list' o listados de verificación quirúrgica; etiquetado de la medicación para prevenir errores en la administración de medicamentos que, aunque extremadamente raros, pueden causar graves daños al paciente, y prevención de la enfermedad tromboembólica venosa.

“Los pacientes encamados intervenidos quirúrgicamente pueden sufrir trombosis (coágulos) en las venas de la piernas que pueden producir problemas en las extremidades, pero también se pueden desprender y generar embolias pulmonares en ocasiones muy graves. Mediante protocolos específicos se puede prevenir esta complicación en gran medida”, concluye Castaño.

“El engranaje de todas estas medidas en los equipos es muy complejo y requiere de una formación e información exhaustiva, la colaboración de todo el personal, concienciación del problema, de las medidas a tomar, de los protocolos...”, insiste. Por ello se trata de un proyecto multidisciplinar en el que participan anestesistas, cirujanos, internistas, enfermeras, celadores... “Todo el mundo va en el mismo barco. Son estrategias de equipo donde todos somos importantes”, añade Aldecoa.

La medición de resultados en centros que han aplicado ya algunas medidas “demuestran que hay posibilidades de mejora”, algo que Sánchez Herrero justifica con datos. Por ejemplo, el Hospital General de Elche logró rebajar un 63 por ciento la incidencia en siete procesos; el Universitario de Canarias, a cerca de la mitad; y el Universitario Central de Asturias, un 75 por ciento en dos tipos de intervenciones.

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