Cinco años libres del cáncer de mama

Una mujer se palpa el pecho con las manos. / Archivo

Nueve de cada diez pacientes no tienen rastro de la enfermedad pasado un lustro

Daniel Roldán
DANIEL ROLDÁNMadrid

En los ochenta, las mujeres diagnosticadas de cáncer de mama tenían unas posibilidades de estar libres de recaída a los cinco años tras el diagnóstico que se situaba en torno al 70%. En la actualidad la cifra se aproxima a casi un 90%. Un cambio drástico si se tiene en cuenta que en 2015 se diagnosticaron en España 27.747 nuevos casos de esta enfermedad. Es el segundo tumor más diagnosticado en el mundo y el cuarto en España (teniendo en cuenta a ambos sexos). No obstante, en 2014 murieron 6.213 mujeres con una edad media de 70 años.

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Una lucha contra esta enfermedad, que se celebra hoy en todo el mundo y que cuenta con el trabajo inestimable de cientos de voluntarios como Olimpia Lope. Desde hace diez años, forma parte del equipo de la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) que trabaja en el hospital de Badajoz. Son unas veinte personas. Entró a ayudar a los demás cuando se quedó en paro. “Era una forma de devolver a la sociedad algo de lo que he recibido”, explica. Ser voluntario, añade, abarca todo tipo de actividades. Tratar a las personas en cuidados paliativos, hacer pequeños recados en el seno del complejo hospitalario, hablar de lo que sea o acompañar a la familia. “La enfermedad lo afecta todo”, añade Olimpia.

“Lo cambia todo y el abordaje también”, señala Raquel del Castillo, responsable de trabajo social de la AECC. “El rol de la familia y en la familia se modifica. Hay que ver las necesidades de la enferma, pero siguen ahí también las obligaciones”, apunta. Los médicos piden a la enferma que descanse, pero ella, comenta Del Castillo, tiene que “llevar a los niños, ir a reuniones”. Es decir, incorporar el cáncer a la vida cotidiana es complicado. “Es una enfermedad de todos”, dice. Además, otro de los problemas de las enfermas es que se aíslen. “No quieren que la gente se comparezca de ellas y tampoco quieren estar todo el día hablando de su enfermedad”, añade la responsable de la asociación, quien también destaca el impacto económico que tiene la enfermedad. No se puede trabajar y hay muchos complementos médicos que no están cubiertos por la Seguridad Social.

Evolución

Unos cambios que se han producido como consecuencia de la evolución de los tratamientos. Como recuerda la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), en los ochenta fue una nueva quimioterapia, las antraciclinas, las que provocaron un cambio. Sin embargo, el salto lo dio la incorporación de los taxanos. A comienzos de la década pasada, más de 4.000 españolas participaron en varios ensayos clínicos del Grupo Español de Investigación en Cáncer de Mama (Geicam) que demostró que añadir un taxano a la quimioterapia que hasta entonces se consideraba estándar conseguía que recayeran de la enfermedad un 6% menos de mujeres. Hoy, los taxanos, sólo en España evitan más de 500 recaídas al año.

Sin embargo, el hito más significativo sin duda en los últimos años es el conocimiento de la heterogeneidad del cáncer de mama. Se trata de una enfermedad con subtipos biológicos diferentes que precisan tratamientos específicos. El descubrimiento de tipos de cáncer con diferentes perfiles biológicos permitió en la década pasada incorporar anticuerpos monoclonales como el trastuzumab al tratamiento del cáncer de mama HER2 positivo, hasta entonces de mal pronóstico por su mayor agresividad. Y ahora, las pacientes con cáncer de mama HER2 positivo ya no cuentan sólo con el trastuzumab, la asociación de un segundo anticuerpo –pertuzumab- al tratamiento ha mostrado incrementar notablemente la supervivencia en estadios avanzados: se advierte una mejoría de 15 meses en su esperanza de vida, llegando casi a los cinco años de supervivencia en un grupo de pacientes metastásicas que hace unos 15 años tenía un muy mal pronóstico. También T-DM1 (un moderno fármaco que combina de forma conjugada quimioterapia y trastuzumab) es altamente efectivo en pacientes que fracasan a tratamientos previos.

En las pacientes con enfermedad “hormonosensible” también se han comunicado resultados de nuevos fármacos biológicos que, asociados a tratamientos clásicos como la hormonoterapia, mejoran los resultados de estos. Everolimus primero, y más recientemente palbociclib y ribociclib son los ejemplos más relevantes. Además, recuerda la SEOM, en estas tres décadas otro hecho de gran relevancia ha sido el incremento de cirugías conservadoras y menor intervención sobre la axila, evitando complicaciones y mejorando la calidad de vida de las mujeres con cáncer de mama.

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