Castilla y León come más y mejor

Puesto de venta de frutas y verduras. EL NORTE

El estudio ministerial sobre la alimentación en España constata buenos hábitos de consumo en la comunidad

Ana Santiago
ANA SANTIAGOvalladolid

Castilla y León sabe comer. La comunidad llena sus despensas especialmente con alimentos sanos y, aunque también incluye comida basura y bollería industrial en su bolsa de la compra, al menos comparativamente con otras comunidades lo hace en proporciones más discretas. La población de la región consume más cantidad de alimentos que la media nacional; pero destaca sobre todo por encabezar, junto a otras autonomías, las listas de consumo de los alimentos más sanos y más naturales.

No obstante, tal conclusión es el reflejo del estudio de consumo de alimentos del Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente del cerrado 2016, que es sobre todo comparativo y que no persigue un análisis nutricional sino cuantitativo y de hábitos de compra; pero que, no obstante, supone un espejo de hábitos y dietas de cada territorio.

El consumo por cabeza medio en España fue de 662,6 kilos al año; lo que supone 1.526,4 euros. En Castilla y León ascendió en dicho ejercicio a 672,3 kilos y 1.551,9 euros. La comunidad se sitúa así en tercer lugar –por detrás de Asturias y Canarias– y le siguen de cerca Galicia y Aragón. La Rioja, Madrid, Cantabria y Andalucía, por este orden, son las que menos volumen consumen. La correspondencia es gasto no se mantiene porque Asturias, Cataluña y el País Vasco son las que más gastan y el sur el que menos.

Y qué llena las neveras y despensas de los hogares. Pues los productos frescos acaparan el 41% y es el supermercado, incluso en este tipo de comida perecedera, el modelo de establecimiento que más vende; aunque el comercio tradicional gana mucha más clientela en la comida fresca –pescados, carnes, frutas y verduras– que en la envasada. Internet gana adeptos y ha crecido en volumen por encima del 32,2% en toda España.

La alimentación está directamente relacionada con la salud, es un factor fundamental, pero no el único no obstante.

Y ¿qué come Castilla y León? Pues en cuestión, por ejemplo, de aceites valora muy bien el de oliva –una acertada elección que comparte con toda España al suponer el 67,2% de todas las variedades– pero la comunidad se sitúa entre las principales consumidoras y es curioso que sus compañeras de lista no son ninguna de las grandes productoras de este oro líquido e, incluso, Extremadura ocupa el último puesto. También se posiciona, después de Galicia, a la cabeza del gusto por el de girasol y descarta en su dieta los de semillas.

La leche es otro de los grandes en esta tierra, sobre todo envasada entera y semidesnatada que la sitúan junto a la otra Castilla en primeras posiciones. Y en cuanto a los derivados lácteos como yogures, cuajadas, mantequilla, helados o tartas hace un gasto medio, al igual que en los quesos.

Y si algo gusta de verdad a los castellanos y leoneses es la carne. Galicia, Castilla y León, País Vasco y Cantabria, por este orden, son los grandes consumidores de ternera y crece la pasión doméstica por la misma. También la de cerdo llega fácilmente a la mesa de los castellanos y leoneses. Es la comunidad que más lo consume y lleva a rajatabla aquello de que del ‘cerdo, hasta los andares’.

En cuanto a las aves y pollo en particular e incluso las carnes de ovino y caprino se sitúa en un uso medio en sus cocinas al igual que con los productos procesados.

Y si algo no se correlaciona con la producción y materia prima propia de Castilla y León es el gusto por el pescado fresco. Sin embargo, solo Galicia –de donde le llega buena parte– le gana en el aprecio por introducirlo en el menú y ello pese a que en todo el país ha bajado su consumo por un aumento en más de dos puntos de su precio. Unos quince kilos al año por persona a lo que se suma un uso, solo medio, del congelado. Y similar tendencia marca este territorio hacia el marisco y el pulpo. La historia y la tradición, el paso de los comerciantes gallegos por tierras leonesas sobre todo hacia el interior peninsular ha marcado un hábito, un gusto y una rica gastronomía con productos del mar.

Castilla y León es la principal consumidora de fruta fresca, seguida del País Vasco y Navarra. En la región son las naranjas las que más entusiastas tiene. Curiosamente, la Comunidad Valenciana se sitúa en penúltimo puesto. Y, en cuanto a las hortalizas frescas, el gusto por las mismas es alto pero su posición está en la media española.

Bajo gusto por las patatas congeladas, pero verdadera pasión por el pan. Galicia, Castilla-La Mancha, Asturias, Castilla y León y Navarra son, por este orden, las comunidades más intensivas en el consumo de pan. En el lado contrario se sitúan la Comunidad de Madrid y ambos archipiélagos. Sin duda la alta calidad de este producto en la región influye en el gusto por el mismo. Unos 42 kilos por persona y año llegan a los hogares castellanos y leoneses.

Pirámide nutricional recomendada

El consumo es medio curiosamente en vino pese a sus denominaciones, cuidado sector y potenciado enoturismo al igual que la cerveza. El consumo doméstico de vinos a lo largo del año 2016 aumentó un 0,8% con respecto a 2015 en España. En ninguna de las variadas figuras de protección que diferencia el estudio destaca Castilla y León por su consumo doméstico. Los hogares más propensos a elegir denominaciones de origen protegidas son los de las Islas Baleares, el País Vasco, las Canarias, Cantabria y Cataluña. Por el contrario, Castilla-La Mancha y Extremadura son las que realizan un menor consumo. La evolución de la categoría vinos fuera del hogar tiene una tendencia negativa con reducciones en volumen y en valor del 9,7% y 13,3%, respectivamente. El consumo per cápita fue de 3,30 litros por persona y año; lo que implica un gasto de 33,70 euros. El precio medio cerró en 10,34 euros por litro.

También resulta moderada la región en cafés e infusiones y hay una tendencia generalizada a una normal adquisición de agua envasada y muy basa con gas. Además se sitúa al final del ‘ranking’ en refrescos, tónicas y bebidas isotónicas. Entre los más bajos del país.

En cuanto a bebidas de destilados también hay una tendencia a la baja en el consumo doméstico, especialmente baja en whisky –la última de la lista española– y en anís y, en cambio, Islas Canarias, Castilla y León y las Baleares optan de forma muy prioritaria por el ron.

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