La atención primaria de la zona rural se colapsa con la suspensión de algunas consultas

La atención primaria de la zona rural se colapsa con la suspensión de algunas consultas

Los médicos y enfermeros de la provincia se ven obligados a cubrir su zona y la de los compañeros de demarcación asistencial por la falta de profesionales que cubran las vacaciones

INÉS SANTOSLeón

La sanidad sigue siendo uno de los problemas de la provincia. En estas épocas estivales en las que algunos pueblos duplican o triplican su población no hay personal para cubrir sus necesidades. La falta de contratación de médicos de atención primaria y enfermeros que sustituyan las vacaciones hace que sean los propios compañeros de la demarcación asistencial los que deban hacerse cargo de esas consultas.

«La atención primaria de la zona rural está totalmente colapsada», asegura el secretario provincial de sanidad de UGT, Faustino Sánchez. Desde el sindicato también alertan de que la situación de estos profesionales es «realmente precaria» y eso perjudica a los pacientes, ya que en algunos casos «se tienen que suspender algunas consultas».

Sánchez explica que es «imposible» que un médico pueda atender lo suyo y lo ‘del vecino’, ya que «esto supone un exceso de consultas al día y hay que tener en cuenta que en esta ápoca la población aumenta mucho». Un problema que se da tanto en los médicos de cabecera como en los enfermeros y que en algunos casos parece increíble.

«Si te fijas, por ejemplo, en Prioro hay una población de unos 200 vecinos, que en verano llegan a los 2.000», una de las localidades de la provincia que ve un gran aumento en sus habitantes los meses de verano, pero no es la única. «El facultativo que se tenga que hacer cargo de esa zona, más la suya, no va a poder. El caos es tremendo».

Falta de voluntad

La causa principal de todo este caos está en la gerencia. «Ellos aseguran que no tienen médicos y es verdad. Pero si tienen enfermeros y tenemos el mismo problema porque tampoco hay sustituciones», lamenta Faustino Sánchez.

Desde el sindicato ven en esta situación que se repite año tras año un problema de voluntad, «no es un problema de que no tengan, es de que no quieren». Sánchez considera que «la falta de médicos de familia no es casualidad» ya que nos encontramos en una zona en la que no se motiva «ni la formación, ni la contratación» de estos profesionales y cuando acaban la residencia les ofertan mejores condiciones en otros sitios y se van.

Las urgencias también sufren

También el Hospital de León ve un problema en estas fechas en las que la falta de médicos hace que los servicios se paren. «No hay programado nada, las operaciones se han parado y sólo se atienden las urgencias», exclama Faustino Sánchez.

«Con esto enmascaran el cierre de las camas». Al no programar intervenciones hay camas libres, «pero eso no es solución». Hay plantas en el Hospital Universitario de León que siguen cerradas y también en el Monte San Isidro.

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