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Psiquiatras recuerdan que uno de cada cuatro españoles sufrirá una enfermedad mental a lo largo de su vida

  • El presidente de la Sociedad Española de Psiquiatría Biológica (SEPB) ha indicado que la depresión y la ansiedad son las más habituales

El 25% de la población española sufrirá al menos una enfermedad mental a lo largo de su vida, tal y como ha recordado el presidente de la Sociedad Española de Psiquiatría Biológica (SEPB), Miguel Bernardo, con motivo de la celebración del XIX Congreso Nacional de Psiquiatría, organizado por la Sociedad Española de Psiquiatría (SEP), SEPB y la Fundación Española de Psiquiatría y Salud Mental (FESPM).

"Las enfermedades que más afectan a la población española, son la depresión y la ansiedad, tras las cuales aparecen otros trastornos graves como son la esquizofrenia, el trastorno bipolar o el trastorno obsesivo-compulsivo", ha explicado Bernardo.

Ahora bien, en este sentido los expertos reunidos han comentado que la Psiquiatría española se encuentra con retos presentes pero sobre todo futuro, ligados a los nuevos estilos de vida que están provocando en los últimos años cambios en el perfil de las conductas adictivas, apareciendo nuevas adicciones o nuevos patrones de consumo, que repercuten tanto en el estado de salud como en la aparición de nuevas patologías.

"Los psiquiatras vamos muy perdidos, porque es una realidad que está cambiando mucho y muy rápido. Un ejemplo son las nuevas sustancias psicoactivas: de origen sintético, elaboradas en laboratorios clandestinos y que imitan los efectos de las drogas clásicas, y que dependiendo de la sustancia se venden como incienso, especias, fertilizantes o abonos para plantas, sales de baño, limpiadores o mezclas de plantas", ha enfatizado la directora de adicciones de Hospital de Mar (Barcelona), Marta Torrens.

De hecho, prosigue, hay "muy pocos" estudios farmacológicos que digan qué es lo que hacen en el cuerpo. "Tenemos más información de los efectos que observamos. El primer contacto con las personas que consumen estas drogas es en el ámbito médico de urgencias. Aparecen con agitación, ansiedad, cuadros de depresión grave o psicóticos agudos como alucinaciones", ha apostillado.

Por otra parte, los adolescentes tienen mayor riesgo de implicarse en conductas adictivas con las nuevas tecnologías, en especial los pacientes con trastorno por déficit de atención e hiperactividad. La dificultad de adaptación interpersonal, de rendimiento académico y laboral, de autoestima, es un campo propicio para la búsqueda de distracciones con las nuevas tecnologías.

"Hablamos de adicciones a videojuegos, juego 'on line', consumo de determinados contenidos de la red, chatear. Las características son las propias de una adicción, como pérdida de control respecto a la conducta y consecuencias negativas en diversos aspectos de la vida, ya que abandonan sus amigos físicos, solo se relacionan vía on line, modifican sus actividades de ocio y con la familia, debido al tiempo que pasan en la red, aislándose", ha recalcado la psiquiatra del Hospital Ramón y Cajal y del Programa de Adolescentes y Familias de Proyecto Hombre Madrid, Enriqueta Ochoa.

Actualmente los psiquiatras abordan estas conductas con los instrumentos de terapia cognitiva-conductual como otras adicciones, adaptándolas a la realidad de los pacientes. "Solo si hay importante sintomatología afectiva o ansiosa utilizamos tratamiento específico para ello", ha enfatizado.

El acoso escolar, antecedente habitual

Por otra parte, durante el congreso se ha abordado el acoso escolar, una de las situaciones traumáticas que se identifican entre los antecedentes de muchos pacientes con trastorno mental, especialmente aquellos con un perfil más impulsivo y con conductas autoagresivas y que parecen imprimir, entre otros factores, una severidad a estos trastornos.

Y es que, en España, un 1,6% de los menores sufren acoso escolar de manera continuada, un 5,7% lo sufriría de manera espontánea y un 13,4% reconoce haber sido agresor. Algunas de estas personas luego terminan arrastrando estos problemas en su etapa adulta.

"Según los estudios que manejamos pueden crear dos tipos de trastornos: uno a largo plazo y otro a corto plazo. Primero vendrían los trastornos de sueño, pérdida de autoestima, aparición de síntomas depresivos, síntomas físicos, como cefaleas o problemas gastrointestinales, disminución del rendimiento escolar o el absentismo escolar", ha enfatizado la presidenta de la Sociedad de Psiquiatría de Madrid y psiquiatra del Hospital Clínico San Carlos (Madrid), Marina Díaz-Marsá.

Un porcentaje que, tal y como ha argumentado, continuará con los problemas a largo plazo, cuando aparecerá depresión crónica, fobia social, trastorno de ansiedad generación, trastorno por estrés post-traumático o comportamientos autodestructivos, como autolesionarse, exponerse a situaciones de riesgo y el abuso de tóxicos como drogas o alcohol.

Las estrategias que pueden seguirse para tratar el acoso en la víctima para paliar en la medida de lo posible sus consecuencias en su salud mental pasan por construir en los niños la capacidad de comportarse de manera constructiva, de asumir responsabilidades, de tomar conciencia del acoso escolar y sus consecuencias.

"Y no solo hay que reforzar a la víctima, sino reeducar al que acosa. En el agresor, se ve conductas criminalistas; y un abuso de alcohol y drogas en porcentajes mayores que en la población normal. Las personas que hayan realizado acoso escolar en su infancia o adolescencia tienen además una mayor propensión a conductas de violencia de género o maltrato infantil en la edad adulta. Tienen crear dificultad de relaciones interpersonales a largo plazo, de carácter tanto sociales como laborales", ha zanjado la especialista.