Un primer empleo para romper el círculo de la exclusión social

Ruth Jimeno Zapata, andaluza de 21 años./
Ruth Jimeno Zapata, andaluza de 21 años.

El drama del paro juvenil es mayor entre aquellos jóvenes vulnerables y sin formación específica para entrar en el mercado laboral

DOMÉNICO CHIAPPEMadrid

Hace unos meses, Ruth Jimeno Zapata, andaluza de 21 años, llegó a Madrid en busca de un empleo que no encontraba en su natal Chiclana de la Frontera. Sin bagaje laboral, en la capital también encontró cerradas las puertas. «Para encontrar trabajo la gente te pide experiencia, y es la pescadilla que se muerde la cola», asegura Ruth. «Busqué en el INEM, en Infojobs y otros portales, pero nada. Hasta que conocí a una chica que me habló de un programa de empleo que ofrecía la Cruz Roja». Acudió a la sede de Torrejón de Ardoz e hizo un curso de Atención al Cliente. Dos meses después, vino una práctica en Carrefour, una de las empresas colaboradoras del Programa Operativo de Empleo Juvenil (POEJ), cuyos resultados se presentaron ayer.

Desde 2016, el POEJ ha permitido atender a «más 46.000 jóvenes» en riesgo de exclusión: criados en hogares con todos sus miembros desempleados, que carecen del primer ciclo de enseñanza secundaria, o tienen alguna discapacidad, están en situación de pobreza o son de origen extranjero o etnia gitana. Un grupo cuya tasa de desempleo puede alcanzar hasta el 60%, afirma Pedro Puente, presidente de la Fundación Secretariado Gitano, una de las organizaciones coordinadoras del proyecto.

Jóvenes, tanto hombres como mujeres, vulnerables que requieren una formación «adaptada y especializada para que encuentren trabajo», según Javier Senent, presidente de Cruz Roja Española, otra de las entidades coordinadoras. Así, «un total de 10.500 han encontrado trabajo en estos tres años». Este 22% del total, muy por debajo del umbral de jóvenes que trabajan (37% de tasa de desempleo en 2017), parece ser, sin embargo, un éxito para este segmento de población activa.

La iniciativa está incluida en un programa más amplio del gobierno. «Más de 1,1 millones de jóvenes están inscritos en Garantía Juvenil pero sólo 43% ha encontrado empleo», aseguró la ministra de Empleo Fátima Báñez, durante la presentación de los resultados de este esfeurzo conjunto con las ONG. «La barrera principal es la formación».

50 millones

De los 3.200 millones de euros que se dedicarán a Garantía Juvenil hasta 2023, unos 50 millones irán a este programa de empleo específico cofinanciado por el Fondo Social Europeo. Cifra similar a la invertida en esta primera etapa.

El trabajo de Ruth en el hipermercado duró un mes. «Hubo muy buen rollo, obtuve experiencia y sentí que me ayudaban. Lo agradecí. Además aumentó mi currículo». Después siguió buscando empleo hasta que encontró un puesto en una bolera, donde ahora trabaja los fines de semana. Y sigue en Madrid.

Como Raquel García de la Rosa, de 25 años, que hace ocho llegó a la ciudad a estudiar en la Complutense desde Noblejas, en Toledo. En cuatro años se graduó de trabajadora social y empezó a buscar empleo. En una de esas ocasiones, tocó la puerta de la Cruz Roja. «Me dijeron que no cogían el currículo así, en mano, pero que a través del proyecto de empleo podían ayudarme a encontrar trabajo».

Raquel hizo un curso de monitor de ocio y tiempo libre, de cinco meses, con prácticas en un campamento de Asturias. Al terminar, la misma ONG le hizo una entrevista y desde hace un año trabaja en el mismo programa donde completó su formación.

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