El preso 'resucitado' en Asturias: «'Papa', tengo miedo de volver a prisión»

Gonzalo Montoya, ingresado en el hospital, en una imagen tomada y cedida por su familia.

Gonzalo Montoya contó a los funcionarios que se intentó suicidar. Su familia teme que vuelva a hacerlo

RAMÓN MUÑIZOviedo

Los Montoya, familia del preso 'resucitado' en la cárcel, se moviliza para lograr el indulto de Gonzalo. Una treintena de primos, tíos, hijos y amigos se concentró ayer ante las puertas del HUCA, donde el protagonista sigue reponiéndose de sus dolencias en la UCI. «'Keremos' la libertad de Gonzalo Montoya Jiménez», rezaba la sábana que pintaron a modo de pancarta. Han empezado a recoger firmas, distribuyen una instantánea de su pariente y, ante las cámaras, dan un paso más. «Pido a Sus Majestades, de patriarca a patriarca, que lo indulten porque está muy mal», rogó el padre, José Carlos.

«Me ha dicho 'papa, tengo miedo de volver'. Van dos veces que se ha intentado quitar la vida. Si lo meten otra vez se nos suicida de nuevo», sostiene. La familia describe un episodio en el que Gonzalo, 'El Chino', se habría puesto una soga y otro reo le hizo desistir. Según pudo confirmar El Comercio, el propio preso advirtió de este intento al personal de la prisión.

Instituciones Penitenciarias investiga por qué al reo, de 29 años, se le dio por muerto el domingo 7. Su rigidez, tono azul y ausencia de signos vitales llevaron al médico que entraba de guardia y al que salía a considerarlo fallecido. La comitiva judicial que practicó el levantamiento del supuesto cadáver confirmó el diagnóstico y lo envió al Instituto de Medicina Legal para la autopsia. «No se acuerda de nada más que de cuando abrió los ojos estaba metido en una bolsa negra», señala su mujer, Katia Tarancón. El inspector enviado desde Madrid y el técnico sanitario encargado de las pesquisas empezaron el jueves a tomar declaración a una decena de funcionarios. Éstos defienden haber aplicado «a rajatabla» los protocolos.

«No me lo explico; creo que se lo quisieron quitar de en medio rápido. No vale con tomar el pulso para saber si está muerto», valora Tarancón. El letrado que lleva su causa, Luis Tuero, solicitará una indemnización por unos daños que dependen, en buena medida, de la evolución de su cliente. Ahora se sabe que aquella noche sufrió una sobredosis y que darlo por muerto retrasó la atención médica que precisaba.

«Es un chaval depresivo, que no mató a nadie; cogió un poquito de chatarra para dar de comer a sus cinco hijos y le castigaron con tres años y seis meses de prisión», cuenta su tío, Tanasio Montoya. «No ha tenido un permiso y ahí dentro llega un momento en el que ya no piensan como nosotros, quieren salir como sea y se suicida», añade. Raúl Montoya, otro tío, asiente. Sabe de ello. Estuvo seis meses preso, por hurtos similares. «Allí un día se te pasa como una semana y una semana como un mes. Los días de fiesta, como Navidad, piensas en la familia y es una locura», cuenta. De ahí, dice, surgen los problemas de medicación y estupefacientes.

«Se intentan meter todas»

«Ahora está aquí, en el hospital, y si le toca una pastilla cada ocho horas, eso es lo que le dan. En la cárcel los viernes te entregan una bolsa con todo lo que te toca el fin de semana, porque el sábado y el domingo no hay nadie para repartirlo» explica Raúl Montoya. «Los chavales cogen la bolsa y se intentan meter todas las pastillas», afirma.

Esta manera de dispensar los fármacos es común a todas las penitenciarias. Los sindicatos ven en ella un factor de riesgo en poblaciones como la reclusa, con altos porcentajes de toxicomanías. Ayer UGT emitió un comunicado recordando que «durante mucho tiempo, se contrató a tiempo parcial a dos enfermeros para repartir la medicación los fines de semana y festivos. A consecuencia de los recortes, la Administración Penitenciaria suprime estos contratos». La medida provoca que «en ocasiones, se ha detectado que algún interno trapichea» con las medicinas. Las analíticas practicadas a Gonzalo indican que en la noche del sábado al domingo sufrió una sobredosis al mezclar los barbitúricos con diversas drogas.

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