El papel de Panamá

Vista aérea de la ciudad de Panamá./Rodrigo Arangua
Vista aérea de la ciudad de Panamá. / Rodrigo Arangua

El país apuesta por el turismo y por la ampliación del canal para abrirse a la modernidad

Álvaro Soto
ÁLVARO SOTOMadrid

“En Panamá, te puedes enjabonar en el Atlántico y aclararte en el Pacífico”. Apenas una hora de coche separa las dos costas en el país centroamericano, un centro de comunicaciones de importancia global, conocido tradicionalmente por el canal que sirve de puente entre los dos océanos más grandes y en los últimos tiempos, por los ‘papeles’ que llevan su nombre, los documentos que vinculan a empresas y particulares de todo el mundo con la evasión de impuestos. “Pero apenas el 0,7% de nuestra economía tiene que ver con el ‘offshore’. Y sin embargo, nos pusieron el nombre a nosotros”, se lamenta el embajador de Panamá en España, Milton Enríquez.

Más allá de la polémica, Panamá presume de cifras económicas. En los últimos 13 años, su crecimiento me dio anual ha sido del 6% del PIB, su tasa de paro ronda el 4%, es decir, disfrutan de pleno empleo y la pobreza ha bajado de un 36% a un 19%. El país utiliza el dólar americano y eso le proporciona una estabilidad ante los vaivenes de la economía que lo convierte en un lugar apropiado para la inversión, argumenta Enríquez.

Centrado en los beneficios que proporciona el canal 81.600 millones de dólares anuales y una previsión de 4.000 millones de ganancias netas en 2025, cuando ya funcione a pleno rendimiento tras la ampliación), Panamá reconoce que tiene un talón de aquiles: el turismo. Pese a sus costas, sus riquezas naturales y el cosmopolitanismo de su capital, Ciudad de Panamá, el país tiene apenas 2,8 millones de turistas al año. Y eso que se ha convertido en un ‘hub’ de comunicaciones aéreas que compite cara a cara con otros centros mundiales como Dubái o Hong Kong. “Tenemos 13 millones de pasajeros por nuestro aeropuerto. El primer objetivo es que una décima parte de ellos decidan quedarse un par de días por lo menos en el país”, cuenta el embajador. Conseguir que esos pasajeros que hacen tránsito en Panamá para viajar a otros países se queden un par de días es su gran reto.

Aprovechando la publicación de la guía de Panamá de Lonely Planet, Enríquez esboza los principales argumentos turísticos del país. Entre ellos está la naturaleza, con sus selvas (la de Darién continúa siendo uno de los rincones más salvajes del planeta) o el avistamiento de pájaros (“más especies que entre Estados Unidos, Canadá y México juntos)”. El turismo de aventura ocupa un lugar destacado entre los atractivos de Panamá, con la posibilidad de conocer a las tribus locales (la de las cunas es la más importante), igual que las playas, en ambos océanos, e incluso un turismo de ingeniería para quien desee ver cómo son las obras del canal de tránsito marítimo más importante del mundo. Pero además, está Ciudad de Panamá, con un Casco Viejo que es Patrimonio de la Humanidad de la Unesco, con su ‘skyline’ que la hace ser conocida como el ‘pequeño Manhattan’ (también en Ciudad de Panamá hay unas Torre Trump) y un paraíso para las compras por los bajos aranceles del país, tan solo del 2%.

Selva del Dairén, en Panamá.
Selva del Dairén, en Panamá. / Efe

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