Juana Rivas: «Me dijo que aún no me iba a matar, que me quedaba mucho por sufrir»

Juana Rivas, durante la entrevista con Ana Rosa Quintana.
Juana Rivas, durante la entrevista con Ana Rosa Quintana.

Asegura que Arcuri le pegaba «hasta por hacer la comida que no le gustaba»

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Juana Rivas ha decidido contar su versión publicamente en el programa de Ana Rosa Quintana. La conocida también como madre de Maracena ha explicado que su expareja y padre de sus dos hijos, Francesco Arcuri, "es muy celoso y me ha controlado y maltratado", incluso, ha especificado, "cuando no estaba ya con él". "Franceso me perseguía y creía que estaba con otros", ha apuntado. "Cualquier hombre con el que hablara le provocaba celos".

Rivas, con semblante serio, se ha roto al narrar una agresión que sufrió al llegar a su domicilio una noche que salió sin Arcuri. "Al llegar a casa me cogió del pelo y me intentó estrangular", ha narrado con lágrimas en los ojos. Sentía "que me estaba muriendo porque no podía quitarle las manos". Cuando le soltó, ha afirmado que le dijo "que no me preocupase, que aún no me iba a matar, que me quedaba mucho por sufrir". En otras tres ocasiones puedo escapar de las agresiones para llamar a la policía italiana, pero Arcuri "me quitaba el teléfono".

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Ante la pregunta de por qué decidió volver a España ha asegurado que para no destrozar a sus hijos. No quería que viesen lo que pasaba. Arcuri "se inventaba planes para evitar que saliera sola. Tenía que pedir permiso hasta para salir a hacer la compra".

"La primera vez que le denuncié, me pegó por salir sin avisar". Denuncié porque un médico me obligó a hacerlo; me daba miedo". Durante la orden de alejamiento que le fue impuesta, Rivas afirma que recibió tres cartas de 'amor' de Arcuri. Cuando finalizó la orden de alejamiento, accedió a escucharlo porque le insistió su hijo. Pero su buenas intenciones terminaron cuando el italiano se enteró de que Rivas tenía una nueva pareja. "Me acosó a insultos" y dejó de pasar la pensión. La situación se complicó cuando Juana se fue de viaje con su nueva pareja. La represalia fue llevarse al hijo de ambos durante cinco meses. "Denuncié, pero no me hicieron caso".

Al tiempo, y pese a todo, decidió volver con su presunto maltratador porque se encontraba sola con el niño y el trabajo. "Al principio de la relación, confundí celos con amor", incluso sus amigas le decían que "me estaba controlando", lamenta. Lo mismo que, afirma, está intentado hacer ahora. "Él me ofrece la custodia compartida para controlarme".

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