Don Felipe se reivindica

Felipe VI (i) Letizia llegan a la ceremonia. /Vincent West (Reuters)
Felipe VI (i) Letizia llegan a la ceremonia. / Vincent West (Reuters)

El Rey luce corbata verde en una ceremonia en la que el desafío soberanista se coló en todos los discursos

C. VELASCOOviedo

Un Rey no se coloca una corbata verde porque sí. Un Rey conoce su significado, sabe que los monárquicos también. Es un guiño, una reivindicación, en un momento delicado para la Corona por el desafío independentista. De hecho, don Felipe, en sus dos últimas visitas a Cataluña, también vistió corbata de esta tonalidad. ¿Casualidad? Y es que el verde era el color con el que los monárquicos reconocían a su rey durante la República. Entonces no se podían lucir emblemas ni distintivos de apoyo al Monarca, así que se creó un código secreto: emplear una prenda verde, entiéndase pañuelo o corbata. ¿Y por qué verde? Porque es el acrónimo de Viva El Rey De España (V. E. R. D. E.). Casualidad o no, Mariano Rajoy también apostó por este color para una ceremonia en la que el desafío soberanista se coló en todos los discursos.

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El pero de doña Letizia

Pero, y no hay que llevarse a engaños, el centro de las miradas volvió a ser un año más la reina Letizia. La ceremonia de entrega de los premios que llevan el nombre del heredero de la corona han sido, desde 2004, una fecha marcada en el calendario de doña Letizia. Es un vuelvo a casa. Allí, emocionada, con lágrimas en los ojos, recibió una cerrada ovación el año en que se estrenó como Princesa de Asturias. Luego, con el paso del tiempo, sin perder la emotividad, doña Letizia fue ganando en seguridad y, siempre, sus looks han recibido notas muy altas.

En las doce ediciones anteriores en las que se sentó a la izquierda de don Felipe (no acudió a una, al estar en avanzado estado de gestación de la hoy princesa Leonor) confió su imagen a Felipe Varela. Y en la decimotercera volvió a apostar por su modista de cabecera, pero esta vez falló. Un vestido de georgette de seda blanco bordado en hilo y cristal negro con un movimiento extraño; quizás por el excesivo vuelo o, más bien, quizás por el tejido, ligero, que se sustentaba gracias a un cancán que, al caminar, marcaba continuamente el bajo. El cuello y la manga, estilo japonés, tampoco es que ayudara mucho a completar un vestido que, eso sí, le sentaba como un guante a la Reina. Y otra cosa no, pero sí hay que reconocer que Felipe Varela le tiene bien tomada la medida a doña Letizia.

En un primer momento recordaba en exceso, en el largo y estilo, al que la Reina había lucido la noche anterior, también firmado por Varela en color azul oscuro. Su peinado tampoco le favorecía demasiado. Y como joyas, un brazalete de brillantes, un anillo en el dedo índice de la mano izquierda y los pendientes de brillantes negros (432 para ser exactos) que llevan en su joyero desde los primeros años en Palacio.

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