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Íñigo Méndez de Vigo.
Íñigo Méndez de Vigo. / Ballesteros (Efe)

La nueva selectividad no tendrá exámenes orales de idioma ni preguntas test

  • El ministerio y las comunidades autónomas consensúan una prueba de acceso a la Universidad para este curso que será idéntica a la PAU

La prueba final de segundo de Bachillerato, definitivamente, será igual que la PAU. Ni habrá por primera vez preguntas orales en el examen de lengua extranjera, ni preguntas tipo test en el resto de materias, ni más número de exámenes, ni asignaturas de primer curso, ni pruebas adicionales para poder entrar en cada universidad.

La presión de la oposición, de las autonomías y de la comunidad educativa, junto a la urgencia del PP por crear el clima de acuerdo indispensable para poder abordar de inmediato la apertura de la negociación de un pacto de Estado por la Educación, han logrado torcer el brazo a Mariano Rajoy y a su Gobierno.

Representantes de los ejecutivos autonómicos y altos cargos del Ministerio de Educación dejaron ayer prácticamente ultimado el diseño definitivo de la prueba de Bachillerato para este curso y alguno de los siguientes -que solo servirá para fijar la nota de acceso a la Universidad-, y el resultado es que renuncia a todas las características propias introducidas contra el criterio de todos por la Lomce y se parece a los exámenes de selectividad de los últimos años como dos gotas de agua.

El Gobierno se ha visto obligado en sólo cuatro meses a pasar de implantar una reválida sin cuya superación los aproximadamente 250.000 alumnos de segundo de Bachillerato no obtendrían el título ni llegarían a la Universidad a tener que ceder en todo y recuperar la derogada PAU con un nuevo nombre.

El acuerdo es casi total. Solo queda en el aire un punto importante. De aquí a la Conferencia Sectorial del próximo 28 de noviembre deben pactar durante cuánto tiempo el Gobierno renuncia a implantar esta reválida. Los socialistas le exigirán que sea para siempre. Es decir, hasta que la Lomce sea sustituida por otra ley fruto del pacto educativo. El Ejecutivo, que dice sí al pacto, pero que no quiere por ahora oír la palabra derogación, pretende que se fije una moratoria de varios cursos -quizá tres-, que dé un margen de paz suficiente para un posible acuerdo.

El mismo cálculo de la nota

La prueba de acceso a la Universidad que se realizará en junio tendrá el siguiente diseño, según fuentes autonómicas presentes en la reunión de tres horas celebrada ayer en el ministerio. Solo la tendrán que realizar los alumnos de segundo de Bachillerato que deseen ir a la Universidad y no afectará al título del ciclo. Constará de seis exámenes (siete si es comunidad con lengua propia), las tres troncales generales de segundo -Historia, Lengua y Literatura y primer idioma extranjero-, la troncal de modalidad -Matemáticas, Latín o Arte-, y dos troncales de las que haya elegido el alumno como opción en su modalidad. No obstante, solo contarán para acceder a la Universidad las cuatro primeras (como en la PAU). Se podrá estudiar un grado con un 4 en el conjunto de la prueba siempre que la media con el Bachillerato sume 5. Las dos opcionales -como ocurría con los exámenes voluntarios en la PAU- servirán para subir nota y tener mayores posibilidades de lograr plaza en la carrera elegida, pero no bajarán la general. Los cuatro primeros exámenes fijarán la nota en el tramo de 0 a 10 y los dos de opción en el 10 a 14.

De igual manera, se mantendrá el distrito único universitario estatal. Será la nota final la única que permita o no el acceso a cualquier estudio de cualquier autonomía sin que las universidades puedan hacer pruebas selectivas adicionales, como sí permitía la Lomce.

El ministerio también renuncia a otros dos de los grandes empeños del padre de la Lomce, el exministro José Ignacio Wert. Pese a que ambos estaban aún contemplados en el último borrador de orden de reválidas que el ministerio envió este mes a las autonomías, ni en la nueva selectividad habrá preguntas tipo test -que el documento permitía hasta en el 50% del examen- ni el 40% de la nota de las pruebas del primer idioma extranjero o de las demás lenguas foráneas optativas se establecerá con una prueba oral. Todo el examen de idioma seguirá siendo por escrito.

Queda por determinar cuántos días durará la prueba (inicialmente iban a ser cuatro), que pueden reducirse al descartarse los examenes de Filosofía y de la materia específica.