Los neandertales desarrollaron una gran nariz para sobrevivir al frío

Vista de la cabeza modelada de un hombre de Neandertal creado por el artista John Gurche. /John Gurche (Efe)
Vista de la cabeza modelada de un hombre de Neandertal creado por el artista John Gurche. / John Gurche (Efe)

Las fosas nasales también permitían inhalar «considerablemente más» aire que los homo sapiens

COLPISA / AFP

Si el hombre del Neandertal tenía una nariz prominente de grandes orificios era para calentar y humedecer el aire frío y seco que respiraba en gran cantidad, según un estudio publicado el miércoles.

La singular morfología del hombre del Neandertal -nariz voluminosa, cara ancha y chata y mandíbula salida-, ha suscitado durante mucho tiempo el debate entre los científicos. Con el uso de modelos en tres dimensiones de cráneos de neandertales, de homo sapiens y de su supuesto ancestro común, el homo heidelbergensis, un equipo internacional determinó las distintas evoluciones del aparato respiratorio.

Los investigadores demostraron que las características de los dos primeros permiten «calentar y humedecer el aire de forma más eficaz que las del homo heidelbergensis, lo que sugiere que estas dos especies evolucionaron para resistir mejor a los climas fríos y/o secos». Además, las fosas nasales de los neandertales les posibilitaban inhalar «considerablemente más» aire que los homo sapiens, una particularidad que podría explicarse por sus necesidades energéticas más elevadas a raíz de sus cuerpos fornidos y su actividad de cazadores.

Según el estudio publicado en la revista británica Proceedings of the Royal Society B, el hombre del Neandertal necesitaba casi 4.480 calorías diarias para sobrevivir al invierno europeo. En comparación, hoy en día un individuo necesita unas 2.500 calorías. Para quemar más azúcar, grasas y proteínas, necesitaban más oxígeno. «La evolución particular de la morfología facial de los neandertales proviene, al menos en parte, de su adaptación al frío», según el estudio.

Los neandertales aparecieron en Europa, Asia central y Oriente Medio hace 200.000 años. Desaparecieron 30.000 años después.

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