Una campaña busca sacar a la luz el maltrato en las parejas del mismo sexo

Una campaña busca sacar a la luz el maltrato en las parejas del mismo sexo

Exigen una ley para erradicar una lacra que afecta a un tercio de las relaciones y que al menos derivó en 15 asesinatos en una década

ALFONSO TORICESMadrid

Los primeros detalles del crimen de Priego se han conocido el mismo día que Colegas, una de las principales asociaciones LGTB españolas, ha puesto en marcha una campaña en las redes sociales para intentar sacar a la luz un grave problema, «oculto e invisible» para la mayoría de la sociedad, como es el alto porcentaje de violencia y maltrato en las parejas del mismo sexo.

El presidente de Colegas, Francisco Ramírez, alertó de que con la denominada «violencia intragénero» pasa algo muy similar a lo que ocurría en España antes de 2004, antes de que la ley integral contra el maltrato machista pusiese en marcha un cambio legal, policial y social que permitió contabilizar, al menos en parte, la magnitud de esa lacra y favorecer su denuncia y erradicación. En la actualidad, la violencia entre parejas o exparejas de gais y lesbianas tiene una dimensión desconocida, porque es una realidad social «oculta» y «un asunto tabú» incluso para la absoluta mayoría de víctimas, que no denuncian; porque el Ministerio del Interior no contabiliza los casos ni los investiga como delitos concretos; y porque no existe ninguna estructura social y asistencial para socorrer a los afectados y animarles a dar el paso y visibilizar su problema.

Pese a que no existen cifras oficiales de esta lacra, Ramírez indicó que los estudios realizados en Canada o EE UU señalan que entre el 30% y el 60% de las parejas homosexuales están afectadas por la violencia intragénero, con mayor propensión entre las lesbianas. La proporción la corroboró un estudio hecho en España por COGAM, que señaló que un 30% de los homosexuales encuestados admitió haber ejercido violencia sobre su pareja, con un 26,5% en el caso de los gais y un 33,85% en el de las lesbianas. Es una proporción incluso superior a la de la violencia machista, que la UE estima que la padecen en España el 22% de las mujeres de más de 15 años.

Colegas, según añadió su presidente, calcula por miles los casos de maltratos físicos y psicológicos, vejaciones o coacciones y tiene contabilizados en España, a través de las reseñas de prensa, hasta 15 asesinatos fruto de violencia intragénero en la última década, «aunque debe haber muchos más».

La campaña, titulada 'El arcoíris no enmascara la violencia intragénero', que quiere subrayar el maltrato oculto tras la imagen alegre y festiva del colectivo, busca concienciar a las víctimas y a la sociedad de la magnitud del problema y de la necesidad de denunciar, pide a Interior que individualice y cuantifique estos delitos, y, sobre todo, exige la elaboración de una ley contra la violencia intragénero, que la equipare con las medidas de protección y asistencia social a que tienen derecho las víctimas de la violencia machista. Quieren un teléfono específico para pedir ayuda, órdenes rápidas de protección y juzgados especializados, pisos de acogida, asistencia legal y psicológica, y ayudas sociales y a la inserción laboral.

Chantaje y homofobia

La psicóloga Mari Luz López, coordinadora del Centro LGTB de Madrid, señaló que la violencia intragénero, a diferencia de la machista, no está centrada en los roles de género sino en desigualdades de poder en la pareja basadas en cuestiones económicas, educativas, de raza o situación legal en España, salud, o edad, entre otras. Se manifiesta con vejaciones y ataques, como en las parejas de distinto sexo, y también busca minar, controlar y doblegar a la víctimas.

Sin embargo, explicó que hay dos tipos de violencias muy características de las parejas de gais y lesbianas. La primera, el chantaje y la amenaza de «sacar del armario a la pareja», como instrumento para lograr su control. Y la segunda, los ataques homófobos. Comentó que, debido a las agresiones y vejaciones que por su condición sexual ha sufrido desde la infancia, el agresor «proyecta toda su frustración en su pareja».

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