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El peso de las drogas en los accidentes mortales de tráfico se dispara

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Un joven se somete a un control de drogas en Bilbao. / Archivo | Vídeo: Atlas

  • Aumentan un 7% los conductores fallecidos que las habían ingerido frente al descenso de un 18% entre los que habían tomado alcohol

  • Tres de cada diez chóferes dan positivo, sobre todo a cannabis y cocaína, en los controles realizados por la Guardia Civil

El consumo de drogas al volante se ha disparado en España y cada vez tiene mayor peso como causa principal de los accidentes mortales de tráfico. Son las dos conclusiones principales del estudio monográfico realizado por la Fundación Línea Directa, que examinó los 25 millones de controles de drogas y alcoholemia hechos por la Guardia Civil entre 2012 y 2015 y analizó los resultados de las pruebas forenses realizadas a 3.100 de los conductores y peatones fallecidos en accidentes en igual período. La tercera conclusión, según resumió el director general de la fundación, Francisco Valencia, es que los datos que arroja el trabajo son "alarmantes" y "escalofriantes" y que urge que los responsables estatales y autonómicos de Tráfico multipliquen los controles de drogas en las carreteras, pues su número actual, casi cien veces inferior a los de alcoholemia, es "insuficiente" para emprender una lucha "eficaz" contra este grave fenómeno.

La ingestión de bebidas alcohólicas aún es el motivo más determinante de los siniestros letales en las carretera, pero en los cuatro últimos años los conductores fallecidos que tomaron sustancias ilegales, principalmente cannabis y cocaína, alcanzaron el 16%, con un aumento del 7% respecto a 2012. El notable avance de la presencia de drogas en los siniestros letales se produjo en paralelo a cierta pérdida de peso de la intoxicación alcohólica, que, aunque aún está presente en el 30% de chóferes muertos, ha caído un 18% desde 2012. En otras palabras, mientras hace cuatro años la relación entre presencia de alcohol y de drogas en los conductores fallecidos era de tres a uno a favor del primer tóxico, en 2015 la proporción cayó a dos a uno.

Esta tendencia es general en todo tipo de siniestros. El aumento de prevalencia de la ingestión de drogas no sólo se detecta en los conductores fallecidos sino también en los peatones muertos en accidentes. En uno de cada diez casos los forenses detectaron la presencia de sustancias ilegales en estos peatones, un 22% más que hace cuatro años. El alcohol apuntó como una causa determinante en el 25% de los siniestros de peatones, pero su presencia descendió un 10%.

El estudio indica que el perfil del conductor fallecido por consumo de drogas, a la vista de los datos manejados, es el de un hombre de unos 30 años, que viaja en un automóvil por las noches, con tendencia al policonsumo -alcohol y drogas-, tanto a diario como en fin de semana. Los efectos: déficit de coordinación y atención, hiperactividad y agresividad, velocidas excesiva, y aumento del tiempo de reacción.

Cinco millones de afectados

El estudio defiende que la gravedad del fenómeno la demuestran otros tres datos. El primero, que según se multiplica la implantanción de los controles antidroga -han pasado de 1.273 en 2012 a 76.040 en 2015- se ha comprobado que el 33% de conductores da positivo, frente al exiguo 1,4% que es atrapado superando los límites mínimos de alcohol en sangre. El segundo, que una encuesta demuestra que cinco millones de conductores españoles -sobre todo de 25 a 34 años- confiesan haberse puesto al volante tras tomar drogas, sin ser además conscientes del alto riesgo, pues lo consideran mucho menos peligroso que beber alcohol.

En tercer lugar, considera muy relevante una campaña realizada el año pasado por Tráfico. Realizó 2.744 pruebas aleatorias de tóxicos a conductores en vías urbanas y carreteras de España y el resultado fue de un 12% de positivos. De ellos, un 7,5% eran a cannabis, un 4,7% a cocaína y un 2,6% a alcohol. Es decir, hubo entre 2 y 3 veces más conductores afectados por drogas que por alcohol.

El trabajo de la Fundación Línea Directa se completa con una simulación en circuito sobre la conducción bajo los efectos de drogas. El resultado es que, a 60 por hora, un consumidor de cannabis o de éxtasis precisa un 10% más de metros para frenar; uno de anfetamina, un 14% más; y uno de cocaína, un 15,6% más. Las tareas básicas de conducción -cálculo de distancias, visión o atención- se ven afectas en un 38% con el cannabis, un 46% con la cocaína, en un 50% con el éxtasis, y un 64% con la anfetamina.