Leonoticias
Una abeja se posa en una rosa amarilla.
Una abeja se posa en una rosa amarilla. / Reuters

Desaparecen las abejas, ¿desaparece el ser humano?

  • La caída de las colmenas lleva a EE UU a incluir el insecto en su relación de especies en peligro

  • Su extinción pondría en aprietos a la humanidad pero no fue Einstein quien lo advirtió

Relojes con estilo para hombre y mujer

Las mejores marcas a los mejores precios

¡¡Todos a 49€!!

Hasta 70%

Moda urbana para hombre

Hasta 80%

Moda clásica para hombre, mujer e infantil

Hasta 90%

Chaquetas y abrigos de piel para hombre y mujer

Hasta 70%

Calzado y complementos de piel para hombre y mujer

Hasta 70%

Bolsos de piel made in Italy

Hasta 80%

¡Todas las botas a 21.00€! ¡No te lo pierdas!

Hasta 70%

Calzado de original diseño para mujer

Las mejores marcas a los mejores precios

Muebles con estilo para tu hogar

Hasta 70%

Renueva tu comedor con muebles de diseño

Hasta 70%

Calidad y diseño en ropa de hogar

Hasta 70%

Moda casual para hombre y niño

Hasta 70%

Diseño y calidad al mejor precio

Hasta 80%

Elige el cabecero que más se adapte a la decoración de tu habitación

Las mejores marcas a los mejores precios

Decora las ventanas de tu hogar con originales estores

Las mejores marcas a los mejores precios

Tus marcas favoritas en deportivas técnicas y casual

Las mejores marcas a los mejores precios

Relojes para hombre y mujer

Hasta 70%

Textil hogar de diseño y calidad

Las mejores marcas a los mejores precios

Marcas deportivas en relojes de pulsera

Hasta 70%

Moda clásica para hombre y mujer

Hasta 80%

Chaquetas de piel para hombre y mujer

Hasta 70%

Calidad y diseño en tu hogar

Las mejores marcas a los mejores precios

Moda y complementos para hombre

Hasta 70%

Era cuestión de tiempo. El descenso paulatino e imparable de las poblaciones de abejas ha llevado al Servicio de Pesca y Vida Salvaje de EE UU a incluir por vez primera a este insecto en su relación de especies en peligro. A partir del 31 de octubre, siete de las más de 20.000 especies catalogadas contarán con una protección especial en virtud de la Ley de Especies en Peligro.

Las cifras inquietan. Si en 1988 había un total de cinco millones de colmenas en EE UU, en 2015 su número se había reducido a la mitad y la situación es extrapolable al resto del planeta. La reducción del hábitat de las abejas, los incendios, las especies exógenas, los pesticidas, así como la pérdida de diversidad genética son algunos de los factores que han contribuido a su desaparición.

Una desaparición que no solo conlleva pérdidas económicas -según la Xerces Society, una de las asociaciones que ha solicitado la introducción del insecto en el listado, «los polinizadores nativos prestan un servicio esencial en Estados Unidos a la agricultura por más de 9.000 millones de dólares anuales»- sino que podría afectar a la forma en la que el ser humano se relaciona con los ecosistemas.

«Si las abejas desaparecen, al hombre le quedarían cuatro años». La frase, sin duda rotunda, se ha enarbolado a menudo para dejar clara la importancia de este insecto y defender el papel de los apicultores, pero no es obra del físico Albert Einstein, a quien siempre se le ha atribuido como si de una leyenda urbana se tratara. El fundador de Ecocolmena y vicepresidente de la Fundación Amigos de las Abejas, Jesús Manzano, aclara en una entrada que el eslogan se registró por primera vez en 1994, durante una protesta de apicultores en Bélgica. Cuenta Manzano que la bajada de precios debido a la miel importada estaba asfixiando a la Unión de Apicultores belga. Su postura fue clara: si su trabajo desaparecía, las abejas también y, en última instancia, el hombre. ¿Por que? Porque más del 75% de las plantas europeas necesitan la labor de las abejas para reproducirse.

En este sentido, cabe recordar que hay más insectos polinizadores pero lo cierto es que la abeja de la miel «es de los más eficientes», asegura Manzano, al encontrarse en casi todos los entornos del planeta, trabajar durante casi todo el año y contar con una población muy numerosa. Y aunque la mayor fuente de alimentos para el ser humano y el ganado «proviene del arroz, el maíz y el trigo», que no necesitan directamente de estos polinizadores, Manzano sí se pregunta qué sucedería si desaparecieran las plantas de cobertura, «una barrera de control biológico y defensa de cultivos que ademas enriquece el suelo con nutrientes».

Las consecuencias de su desaparición pueden ser funestas. Manzano habla de un cambio de modelo en el que el consumidor se vería forzado a ser productor primario para sobrevivir. En pocas palabras, «el ser humano sobreviviría pero se reduciría drásticamente en número».