Semana santa, versión 'mini'

El pequeño berciano Carlos Martínez reproduce a escala los pasos más significativos de las celebraciones en Ponferrada y en otras ciudades españolas

Reproducción a escala los pasos más significativos de las celebraciones en Ponferrada y en otras ciudades españolas/César Sánchez
Reproducción a escala los pasos más significativos de las celebraciones en Ponferrada y en otras ciudades españolas / César Sánchez
D. ÁLVAREZ

Una base de poliuretano, varias cajas de madera, barras de silicona con su correspondiente pistola aplicadora y un rollo de estaño son los materiales con los que Carlos Martínez, un niño de sólo 12 años, lleva a cabo unas conseguidas reproducciones a escala de los pasos procesionales de la Semana Santa de Ponferrada y de otras ciudades de España. “Me gusta mucho la Semana Santa y me entretiene hacer estas réplicas”, explica el pequeño, que ha elaborado ya cinco figuras desde que en el mes de octubre se inició en su nueva afición.

El apego de Carlos por las celebraciones de la Semana Santa no es nuevo. Su madre, Elena, explica que el niño toca el tambor y está aprendiendo a tocar la trompeta en la banda de música Nazien, la agrupación musical de la Real Hermandad de Jesús Nazareno (RHJN), la más importante y antigua de las cofradías ponferradinas con más de 400 años de historia. Además, en los últimos años nunca ha faltado a su cita anual con el Lambrión Chupacandiles, el nazareno que anuncia el inicio de la Semana Santa en la capital del Bierzo.

“Me encanta que lo haga”, explica Elena, que asegura que Carlos se encarga de buscar en la red las imágenes a partir de las cuales se enfrasca en su tarea de reproducción. “Un día me dijo que quería hacer unas réplicas y, con su propio dinero, se compró una caja de madera y la pistola de silicona”, recuerda la madre, que asegura, divertida, que el pequeño no está conforme si tiene que recibir la ayuda de su padre. “Mi marido a veces le ayuda, pero más bien le dice cómo lo puede hacer, porque si le ayuda mucho ya no le gusta”, resume.

El proceso de creación arranca con la compra de las figuras que integran el paso, el único elemento que Carlos no fabrica con sus propias manos. “Me gustaría hacer alguna figura yo”, asegura el pequeño, que reconoce que el modelado de escayola le parece algo “muy difícil”. A continuación, Carlos se encarga de pintar todos los detalles, tanto de la figura como del resto del paso, con meticulosidad.

Su maestría con la pintura se debe a que es sobrino y alumno de la pintora Ana María Martínez, responsable de la exposición ‘Intimidades, 25 años de pintura y creación’, que puede verse desde el mes de octubre en el Museo del Bierzo, en Ponferrada. En cuanto a las piezas más complicadas de construir, Carlos admite que “los candelabros son lo más difícil de hacer, porque hay que ir haciendo pequeñas piezas con estaño para luego ir pegándolas con silicona”.

arlos Martínez, el niño autor de la reproducción de pasos de Semana Santa, en el estudio de su casa
arlos Martínez, el niño autor de la reproducción de pasos de Semana Santa, en el estudio de su casa / César Sánchez

Los cinco primeros pasos

En poco más de tres meses, Carlos ha elaborado ya un total de cinco réplicas en miniatura de diferentes pasos procesionales. El primero en llegar fue el de Jesús Nazareno, el paso titular de la Hermandad con la que colabora el pequeño y el más representativo de la Semana Santa en la capital del Bierzo.

Más tarde, Carlos quiso seguir honrando a la RHJN con las réplicas de los pasos de la Virgen de los Dolores y de la Santa Cena, aunque el frenesí creativo lo llevó a ampliar las fronteras para no limitarse a replicar los pasos de la Semana Santa de Ponferrada. Así, nacieron las reproducciones de los pasos del Desenclavo y del Cristo Yaciente que no pertenecen a la tradición procesional de la capital berciana.

Estos primeros trabajos se exponen desde hace unos días en el escaparate del taller de costura Marien, en la calle Real de Ponferrada, donde los transeúntes se maravillan ante las pequeñas maquetas de arte sacro elaboradas por el niño. Para ambientar el lugar, los responsables del comercio imprimieron unas pequeñas figuras de nazarenos en tres dimensiones, a los que Carlos vistió con pintura a imagen de la cofradía en la que participa, cada cual con su pequeño escudo.

Para el próximo año, queremos poner unas farolas y unos bancos para que dé más aspecto de calle”, avanza el pequeño artista, que sonríe entre orgulloso y vergonzoso ante la idea de que la gente se pare a ver sus creaciones. En cuanto a sus compañeros de hermandad, Carlos explica con su particular estilo que los que son conocedores de sus réplicas las han calificado como “muy chulas”.

Las siguientes creaciones

La inquietud de Carlos no se para con estas cinco primeras maquetas y el pequeño ya anda enfrascado en su siguiente reto, una réplica del paso conocido como Cristo de la Buena Muerte, el paso más querido por los integrantes de la Legión. El joven artista prevé que la tarea le llevará cerca de un mes de trabajo, porque el trono que sujeta la imagen “tiene muchas capas y muchos recortes”, lo que retrasará su trabajo con la base de poliuretano.

Además, tras conocer que el Ayuntamiento de Cabañas Raras está interesado en exponer la obra del pequeño, Carlos decidió honrar al municipio con una réplica de una de sus imágenes más tradicionales, la del Cristo atado a la columna. “Me dijo que si las íbamos a llevar allí, teníamos que hacer una réplica”, asegura Elena, que se muestra un poco sobrepasada por la repercusión que despierta entre la gente el 'hobby' de su hijo.

En ese sentido, la madre del pequeño artista explica que “ha surgido todo de golpe, cuando nos llamaron de la tienda de costura para montar la exposición sólo teníamos dos pasos y ahora ya vamos por cinco”. Al respecto, la velocidad del pequeño a la hora de crear nuevas figuras no ha permitido todavía que la familia se ponga en contacto con el mayordomo de la hermandad para plantear la posibilidad de que las maquetas se expongan en el Museo de las Cofradías de Ponferrada.

El fin de semana es cuando más hago porque por la semana no tengo mucho tiempo”, explica el pequeño, que reconoce que aprovechó las vacaciones escolares de Navidad para avanzar en su tarea. Y eso no es todo, según adelanta: “En verano voy a intentar hacer la Macarena, luego ya pensaré”, explica con la sencillez con la que sólo saben contestar los niños.

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