Tres toques para anunciar el perdón y lograr la libertad

El indultado, ya en libertad, se incorpora a la procesión. / Campillo

La Procesión del Perdón celebra uno de los momentos más esperados de la Semana Santa de León y Jorge Mario Osorio obtiene la libertad en un emotivo Acto del Perdón en la Catedral

RUBÉN FARIÑASLeón

Faroles blancos y rojos que guían hacia el perdón. Túnicas franciscanas y fajines blancos en busca de un indulto y la gracia de cada Martes Santo.

La Cofradía del Santo Cristo del Perdón ha vuelto a recorrer a lo largo, y sobre todo ancho, las calles de la ciudad de León, partiendo desde el Asilo de Ancianos de Corredera.

El sorprendente calor vespertino ha acompañado a la Procesión del Perdón en su caminar hacia la Plaza de Regla, donde cientos de leoneses han esperado uno de los momentos culmen de su Semana Santa.

Autoridades civiles, militares y religiosas estaban convocadas ante el Locus Apellationis de la Santa Iglesia Catedral, donde antaño se dictaba sentencia por los delitos cometidos.

Hasta allí fueron entrando los papones de la barriada de La Vega. La Condena de Cristo, la última incorporación de los ferroviarios, llegaba pujado por 14 presos de la Cárcel de Mansilla y el CIS de León. La novedad este año se encontraba sobre el trono, donde faltaban dos tallas que fueron retiradas para liberar el peso.

Junto a este, los más pequeños. Con farol blanco, los niños también han alcanzado el templo principal, guiando al resto de cofrades del Perdón. También participó del desfile procesional la Agrupación Musical del Gran Poder.

El paso titular, el Cristo del Perdón, con más de medio siglo a sus espaldas, tomaba posición frente al pórtico occidental de la Seo legionense, a la espera del resto de una procesión con la que León guarda fuertes vínculos.

Los jóvenes braceros portaban al Cristo de la Esperanza, un crucificado de autor anónimo que preside el altar de la Iglesia de San Francisco de la Vega.

El viento metal sonaba con fuerza de la mano de la Banda de Música del Santo Cristo del Perdón.

Los hermanos mayores, por su parte, cargaban con el farol rojo, como esencia ferroviaria, para iluminar el camino de regreso hasta el otro lado del Bernesga.

En último lugar, la Madre de la Paz, pujada exclusivamente por braceras, ponía el punto final a la procesión y daba paso al Acto del Perdón. Junto a ella, guiando su peregrinar, la Banda de Música de las Siete Palabras.

Acto del Perdón

El silencio se hizo en una abarrota Plaza de Regla. El abad de la Cofradía del Perdón se dirigió al atrio de la Catedral para solicitar el indulto de reo. El alcalde de León, en nombre del Gobierno, hizo lectura de la gracia concedida y los hermanos se dirigieron hacia el Seminario Mayor.

Tres toques en la puerta, por parte de José Luis Cabada, y la subdelegada, junto al abad y el sacerdote de la parroquia accedían al edificio.

En su interior esperaba, ya en condición de libertad, Jorge Mario Osorio, quien salía vestido con túnica y capillo y se incorporaba a la procesión, hasta la Iglesia de La Vega.

El acto concluía y los papones del Santo Cristo del Perdón cumplían con su historia para continuar su penitencia hasta recogerse en la barriada, donde son recibidos por los vecinos para poner fin a su procesión de Martes Santo.

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