La 'posible' lluvia deja el Vía Crucis de la Bienaventuranza en San Claudio

Los cofrades en el interior del templo.

La junta de seises toma la decisión de realizar la estación de penitencia en el interior del templo ante «la alta probabilidad de lluvia en una hora»

RUBÉN FARIÑASLeón

Contra todo pronóstico y a pesar de no hacer acto de presencia la lluvia, las dudas se cernieron sobre los papones del Santo Cristo de la Bienaventuranza.

La iglesia de San Claudio abarrotada, finalizaba el triduo al titular y la junta de seises se reunió para decidir si el Vía Crucis se hacía en la barriada o en la propia parroquia.

La decisión, ante la «alta probabilidad» de precipitación y el mal estado de la talla, fue un jarro de agua fría para los presentes: el acto de penitencia se desarrollaría en el interior de la iglesia.

Tras el recuerdo a los difuntos de la Cofradía de la Bienaventuranza, sonó la marcha al Santo Cristo y se dio inicio al rezo de las estaciones de su calvario.

El trío de capilla de la Legio VII sus marchas, una tradición perdida y recuperada en los últimos años, y solo fueron rotas por el estremecedor sonido de la carraca.

En la última estación, la catorce, estuvo acompañada por ‘La Madrugada’ que ponía punto y final a un Vía Crucis, que no fue procesional, pero mantuvo la misma solemnidad que acostumbra.

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