Intimísimo silencio

Nuestro Padre Jesús de Medinaceli, durante la procesión. / Noelia Brandón

La Procesión del Silencio volvió a las calles de la ciudad en un acto de respeto e intimidad fundamental en la pasión leonesa

N.B.León

En completo silencio. Un silencio que inundaba a su paso y que solo fue roto por el credo. León ha vivido con fervor la procesión más íntima de la Pasión leonesa. Cientos de fieles han enmudecido al paso de la procesión del Silencio en la tarde de este Miércoles Santo.

Portando grandes cruces de madera, los miembros de la Cofradía del Santísimo Cristo de la Expiración y del Silencio dieron comienzo a la procesión desde el Convento de San Francisco donde el golpe de campana fue la señal con la que los braceros sacaron al Santísimo Cristo de la Expiración, atribuido a Rafael García Irurozqui de mediados del siglo XX, que escenifica el sufrimiento de Jesús de Nazaret camino al calvario.

Siguiendo la estela y portado por los hermanos, sacaron el paso de Jesús de Medinaceli, representando el momento en el que Pilatos lo presentaba al pueblo.

Oración, respeto y devoción en la Procesión del Silencio.

Un recorrido que ha atravesado el corazón de la ciudad en una procesión callada y sobria que recuerda tiempos del pasado y donde el silencio ha imperado en casi todo el recorrido hasta llegar a la plaza de la Inmaculada donde ha tenido lugar el rezo comunitario a la Salve.

Contenido Patrocinado

Fotos