El dolor de la pérdida, el dolor la soledad

Procesión de la Soledad. / S. Santos

Silencio, seriedad y disciplina marcan el cortejo procesional de la Soledad con la que Jesús Divino Obrero muestra a una dolorida, apenada y triste Virgen

A. CUBILLAS

Es el dolor de la pérdida, del desconsuelo. Es el dolor de la soledad de una madre ante la pérdida de su hijo. Dolor desgarrador que, a medio camino entre el día y la noche, se ha hecho presente este Sábado Santo en el cortejo de la Soledad.

Sábado Santo

La parroquia de Jesús Divino Obrero, engalanada para la ocasión, y el barrio de El Ejido derrochando devoción al paso de un cortejo marcado por el silencio, la seriedad y la disciplina con la que los hermanos acompañan en su dolor a la Santísima Virgen Maria.

Procesión que abrió la sobria y desnuda Santísima Cruz de la Esperanza y de la Vida, cargado por los hermanos más jóvenes de la Real Hermandad, alzándose hasta el cielo. En ella se puede leer la inscripción bordada “La muerte ha sido vencida”.

Le sigue el Santísimo Cristo de la Paz y la Misericordia en su Traslado al Sepulcro, representando a los dos hombres -José de Arimatea y Nicodemo- que procedente a cubrir el cuerpo de Cristo en el Santo Sudario para desplazarlo hasta el sepulcro donde descansaría sus restos mortales hasta la resurrección.

Tras ellos, la talla de San Juan Evangelista, el apóstol que vivió al lado de María toda la pasión, muerte y resurrección de Jesús, afligido de dolor y precediendo el paso de las Tres Marías, la talla titular de este cortejo.

Desgarrador su paso, envolviendo de dolor a los asistentes al ver a esa madre teñida del luto de la muerte, dolorida, apenada y triste, acompañada en este trance por María Magdalena y María Salomé.

Una talla con una expresión muda en su rostro y en sus manos, que silencio las calles de la capital a su paso.

Es la máxima expresión de dolor que se entremezcló en la calles de la capital con el mensaje de esperanza de la procesión Camino de la Luz y que dan paso al broche final de la Semana Santa de León, el Encuentro entre la Virgen y Jesús Resucitado a los pies de la Catedral de León.

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