El 'Dainos' arropa a León en una letanía por la Buena Muerte

El Dainos durante su procesión. / Inés Santos

La tradicional e inmemorial procesión envuelve en un ambiente de extremo recogimiento a la tarde del Domingo de Ramos, de la mano de la Cofradía de la Expiración y el Silencio

RUBÉN FARIÑASLeón

Un sonido anuncia una llamada. El silencio roto ante una plegaria. ‘Dainos Señor buena muerte, por tu santísima muerte’.

Ese rezo estremece el atardecer leonés cada Domingo de Ramos. Y lo hace desde 1734, por ello, este año ha vuelto fiel a su cita.

La Procesión Inmemorial del Dainos, Rosario de la Buena Muerte, ha recorrido las calles de León desde su iglesia de los Padres Capuchinos.

Cinco cofradías de la Sobarriba -Nuestra Señora de las Rutiellas, de Solanilla; Nuestra Señora del Rosario, de Villaseca; Nuestra Señora de la Asunción, de Arcahueja; Santo Cristo de la Vera Cruz, de Villarroañe; y Santa Eugenia, de Paradilla- han participado de esta marcha procesional, organizada por la Cofradía del Santísimo Cristo de la Expiración y del Silencio, que se aleja de la espectacularidad para ofrecer un acto penitencial de oración y sobriedad.

Un grupo de mujeres ha puesto la voz a esta letanía con la que se adentraba en el casco histórico Jesús Nazareno, la popular talla leonesa, que soporta el peso de la cruz sobre su hombro.

La Orden Franciscana Seglar, equipados con sus capas pardas para la ocasión, ha puesto el recogimiento y la solemnidad a una procesión de arraigo inmemorial.

Solo la ambientación musical de las Siete Palabras roto el silencio y ha competido con la carraca, símbolo y sonido que anuncia la llegada del Dainos.

La Buena Muerte ha acompañado la tarde leonesa y ha recordado la más pura esencia de la Semana Santa de León.

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