Los 4.500 ‘hermanitos’ de Jesús, con la mirada puesta en el cielo

Acto de El Encuentro en la procesión de Los Pasos. /
Acto de El Encuentro en la procesión de Los Pasos.

El abad del Dulce Nombre de Jesús Nazaret confía en que este año no se repita lo del 2011, cuando la lluvia dejó la procesión en casa, y recuerda que con serenidad, experiencia y sentido común tomará una decisión si fuese necesario

A. CUBILLASLeón

Mirando al cielo. Así se encuentra desde hace días el abad de la Cofradía del Dulce Nombre de Jesús Nazaret. Y al igual que él, sus 4.500 hermanos. Porque de él dependerá que León vuelva a vivir la procesión de Los Pasos, con El Encuentro como acto central y más representativo de la Viernes Santo y de la Semana Santa leonesa.

“Al cielo, es el único sitio al que mirará hasta las 7.30 horas del viernes”, asegura Juan Carlos Morán, asegurando que no pierde ni un segundo mirando ninguna previsión. “No quiero perder ni un segundo, sólo quiero disfrutar de cada momento y cuando llegue el viernes, con serenidad, experiencia y sentido común tomaremos una decisión”.

Un momento crucial para este cofrade de corazón que, ni por un segundo, piensa en la posibilidad de que la lluvia impide la salida del cortejo, como ocurriese en el año 2011. “Esperemos que el 2018 no se tenga que contabilizar”, señala Morán, que aún recuerda aquel año cuando la nieve sorprendió a San Juanín cuando realizada la genuflexión ante la Dolorosa.

Ahora, ultima los detalles aunque se muestra tranquilo y satisfecho al saber que el “mucho trabajo” que implica se está haciendo bien gracias “a los responsables de coordinación de la junta de seíses y el fantástico trabajo que todos los hermanos están haciendo para que salga perfecto”.

Momento inolvidable

Sin embargo, la cercanía de la procesión eleva las dosis de nerviosismo. “Es un momento muy emotivo, como abad el poder disfrutar de esta procesión sabiendo que tienes la responsabilidad de representar los hermanos de la cofradía, supone una carga emocional tremenda”.

Más aún, continúa, cuando en ese momento tienes a tu lado a la familia y amigos, y a sus compañeros los braceros del Nazareno en frente. Por ello no oculta, que ese día la emoción estará “a flor de piel. Uno se puede imaginar la carga emocional pero otra cosa es sentirlo y vivirlo. Será un día especial, inolvidable”.

Hoy por hoy, su única preocupación, el tiempo y, por ende, las expectativas y la ilusión depositadas por los 4.500 hermanos de la cofradía que ‘toman’ León el Viernes Santo. “Por ellos, me gustaría que todo saliera perfecto”.

Y, precisamente, será en ellos en los que piense junto con el patrimonio artístico en caso de que llueva y tenga que tomar una decisión. “No debo poner en riesgo ni a unos ni a otros”. En cualquier caso, ahora sólo piensa en que ellos, sus hermanos, puedan cumplir su sueño individual y también el sueño colectivo que, remarca, no es otro que vivir El Encuentro.

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