Martes de vitrina, víspera de pasión

El escaparate de Hijo de Lesmes García descubre su teatrillo y recuerda, a través de la Iluminada Compañía, las coplillas de Sánchez Cadenas que avanza la llegada de la Semana Santa

Escaparate de la Calle Ancha. / Inés Santos
RUBÉN FARIÑASLeón

La Luna de Nisán lucía, la cortinilla se caía y el teatrillo de la vitrina cumplía con su profecía.

Bajo esos renglones descritos por la Iluminada Compañía, esos que rezan ‘Dos golpes recios de vara, con orden casi abacial, convierten a la Calle Ancha en pasión tras un cristal’.

Decenas de personas se han congregado en este «martes de vitrina, víspera de miércoles de cristales rotos», ante el escaparate de Hijo de Lesmes García para descubrir, entre capas y chambergos, el autentico significado del paponeo.

El pregonero de la Semana Santa tomó el micro. Motorines tomó el mando y fue el encargado, tras quince inviernos, de pregonar los versos de Sánchez Cadenas. Fue el instante previo a descubrir un espejo que refleja Pasión leonesa.

No faltó Don Blas, el papón; tampoco lo hizo Amparito, la manola más puritana de la ciudad; junto a ellos el turista Luigi, con su cámara fotográfica, al igual que haría el mismísimo Motorines; el músico Agapito puso el ritmo a un pregonero, un alcalde y un guardia civil.

El telón se caía, otro martes antes deViernes de Dolores, para que el elenco estable y primigenio entonara sus coplillas y recordara a León que es Semana Santa, y que esta sea en hora buena.

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