«Hay que hablar siempre de vida porque tener cáncer no significa muerte»

    Pepi Hernández, en una imagen de archivo.
    Pepi Hernández, en una imagen de archivo. / C. H.
    • Pepi Hernández habla desde la experiencia de haber superado un tumor de mama hace 27 años y otro de riñón hace apenas cinco

    Si algo caracteriza a Pepi Hernández es la vitalidad y alegría que transmite y propaga a su paso. Un carácter que forjó cuando tuvo que enfrentarse con 36 años a un cáncer de mama, enfermedad que le fue descubierta cuando su hijo pequeño tenía apenas ocho meses.

    De aquellos días han pasado ya 27 años y, por eso, Pepi se esfuerza en hablar «de vida y de esperanza» y de señalar que «cáncer no es igual a muerte, mucho menos ahora con lo que han avanzado la investigación y los tratamientos». Habla esta peñarandina con conocimiento de causa pues hace cinco años tuvieron que extirparle un riñón al localizarle, tras arduas pruebas, un tumor en el uréter. Un cáncer en principio no relacionado con el de mama y que también ha superado felizmente.

    «A mí me lo pusieron fatal, no me lo dijeron directamente pero al leer los informes era obvio», recuerda de su primer enfrentamiento con la enfermedad. Tan mal pronóstico tenía que no le aplicaron radioterapia porque «consideraron que era un tratamiento muy fuerte que podía acarrear consecuencias en el pulmón».

    Y, comenta con una sonrisa, tampoco le prohibieron fumar. «Supongo que debieron pensar que el tiempo que me quedara lo disfrutara». Un tiempo que, como decíamos, los médicos preveían corto. «Yo sólo pedía poder ver a mi hijo mayor, que tenía por aquel entonces cinco años, tomar la primera comunión, que me dieran unos añitos más al menos».

    Pepi reitera que el diagnóstico y los tratamientos han avanzado mucho en estos 27 años. «Yo me descubrí un bulto al dar de mamar, y tras varias pruebas pasé hasta 19 días ingresada, ahora eso ya no se hace así, no se pasa tanto tiempo en el hospital». Periodo de ingreso que, cabe resaltar, coincidió con la Navidad. «Mis hijos tuvieron que ir a buscar los regalos al hospital», rememora.

    «Se pasa mal, que nadie diga lo contrario porque momentos malos tenemos todos, pero el carácter hace mucho y, sobre todo, hay que repetir y decir bien alto que el cáncer no significa muerte, aunque al escuchar esa palabra te hundas en la miseria», añade con énfasis la que, además y desde hace varios años, es presidenta de la junta comarcal de la Asociación Española contra el Cáncer en Peñaranda.