La Junta adjudica a ACSA-Maderas Castañeiras la construcción de la red de calor de Ponferrada

Imagen de una central de biomasa./
Imagen de una central de biomasa.

La primera fase de las obras supondrá una inversión de 3.331.718,17 euros más IVA y será ejecutada por una de las dos empresas bercianas de entre las trece que presentaron oferta para hacerse con el contrato

CARMEN RAMOS Ponferrada

La Consejería de Fomento y Medio Ambiente de la Junta de Castilla y León ha adjudicado hoy a la Unión Temporal de Empresas ACSA-Maderas Castañeiras, por 3.331.718,17 euros más IVA el contrato de ejecución de la primera fase de las obras de instalación y mantenimiento de la polémica red de calor de Ponferrada que suministrará energía térmica para dar servicio de calefacción y agua caliente a 13 edificios públicos en la zona norte de la ciudad.

De esta forma, las obras serán ejecutadas finalmente por una de las dos compañías bercianas que concurrían en UTE con otras empresas para hacerse con el contrato, al que también optaba otra empresa de la comarca Intragas en UTE con Vías y Construcciones.

Se da la circunstancia de que la adjudicataria fue una de las mejores valoradas tras la apertura de plicas con las ofertas económicas que tuvo lugar el pasado día 7 de febrero tras un proceso al que se presentaron un total de trece empresas: Veolia Servicios Lecam Sau; Tondo Energía S.L.; Recursos de la Biomasa, S.L; Cobra Instalaciones y Servicios S.A.; Ferrovial Agroman, S.A.; Medancli; Dragados; Constructora San José y las UTE Inmeva-Elecor; ACSA-Maderas Castañeiras; Contratas y Obras San Gregorio-Elecnor; Aresol-Collosa; y Vías y Construcciones S.A.-Intragas. Las tres ofertas mejor valoradas han sido las de la UTE ACSA-Maderas Castañeiras (3.331.718,17 euros), la de la UTE Vías y Construcciones-Intragas (3.331.304,29)y la de Recursos de la Biomasa S.L. (3.406.599,87 euros).

La instalación, cuya ejecución se prolongará poco más de un año, en concreto 54 semanas, y tendrá dos años de mantenimiento, dará servicio a centros educativos, sanitarios, instalaciones deportivas y edificios administrativos y permitirá que los bloques de viviendas de la zona con calefacción centralizada puedan conectarse a ella.

Al presupuesto de adjudicción de 3.331.718,17 euros más IVA habrá que sumar un millón de euros más en cada una de las dos siguientes. La capacidad máxima de suministro de energía térmica es de 25.000 MWh al año y el consumo máximo previsto de biomasa, de 7.800 toneladas al año, lo que supone una reducción de emisiones de CO2 anuales de 6.000 toneladas.

La red de calor suministrará energía al estadio y el pabellón del Toralín, el rocódromo, el centro de salud Pico Tuerto, el instituto Gil y Carrasco, la estación de autobuses, la biblioteca, la Escuela Oficial de Idiomas (EOI) y los colegios La Puebla, Álvaro de Mendaña y Peñalba. Además, los responsables municipales pretenden incorporar también las instalaciones del Campus del Bierzo de la Universidad de León (ULE), así como las del centro asociado de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED).

El polémico proyecto, que ha despertado la oposición de los Asociación de Vecinos de Compostilla que ya han anunciado medidas legales para paralizar su instalación por ubicarse en terrenos próximos a las viviendas del barrio, se enmarca dentro de la política de la Administración regional en su apuesta por impulsar los programas de eficiencia energética a través de estos sistemas con recurso autóctonos, contribuyendo al mantenimiento de los bosques y a evitar incendios, además de reducir las emisiones de CO2.

Tres fases del proyecto

El proyecto de construcción de la red de calor de Ponferrada se desarrollará en tres fases. En la primera se levantará la central de producción de energía térmica, en la que inicialmente se instalará una caldera de biomasa 4,5 MW, con una instalación preparada y diseñada para albergar otras dos calderas de 4,5 MW -potencia máxima futura 13,5 MW térmicos-. Estas calderas de calefacción serán de última tecnología y emplearán como combustible madera natural, en este caso chopo, pino y roble procedente de masas forestales de la zona.

Además, se instalará la red de tuberías de distribución necesaria para conectar todos los edificios públicos previstos, con una capacidad de transporte de energía térmica suficiente para la potencia máxima futura de la central de generación. Se dejarán previstas en la red de calor derivaciones para extender la misma a edificios privados de la zona interesados en conectarse.

Durante la segunda fase, se instalará una segunda caldera de biomasa 4,5 MW, para sumar una potencia total instalada de 9 MW, y se ampliará la red de calefacción a nuevos edificios interesados en conectarse.

En una tercera fase, se pondrá en servicio una tercera caldera de biomasa 4,5 MW, para sumar una potencia total instalada máxima de 13,5 MW.

Sin emisiones

Desde la Junta aseguran que esta red de calefacción no provoca nuevas emisiones a escala local, ya que sustituye a otras calderas que están actualmente en funcionamiento: más de cincuenta salas de calderas de combustibles fósiles ubicadas en la zona, muchas de las cuales disponen de equipos de combustión antiguos que funcionan con baja eficiencia energética y sin avanzados sistemas de control de emisiones.

La madera natural se quemará en calderas con control continuo de la combustión a baja temperatura, con sistemas de filtrado de partículas compuestos por ciclones separadores y electrofiltros, de manera que se cumple con la normativa ambiental actual y con la que se pondrá en vigor en España según la aplicación de las nuevas directivas europeas.

Asimismo, con la utilización de un recurso autóctono como la biomasa, se crea valor añadido y empleo en Castilla y León, al tiempo que se contribuye al mantenimiento de los bosques y a evitar incendios, reduciendo las emisiones de CO2.

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