¡Al agua perros!

Las piscinas municipales de Flores del Sil abren sus puertas, por segundo año consecutivo, a bañistas peludos y de cuatro patas

Un perro se da un chapuzón en las piscinas de Flores del Sil./E.Jiménez
Un perro se da un chapuzón en las piscinas de Flores del Sil. / E.Jiménez
E.JIMÉNEZPonferrada

Las piscinas municipales del barrio de Flores del Sil, en Ponferrada, han contado en la última jornada de apertura de la temporada con unos bañistas muy especiales. Por segundo año consecutivo, el Ayuntamiento de la capital berciana ha permitido la entrada de perros en el recinto para que se dieran un chapuzón junto a sus dueños y cerrar así la temporada de baño.

Junto al consistorio, han colaborado en la iniciativa el Banco de Alimentos de Mascotas de Ponferrada (BAMP) y Peludines sin Suerte que, además, han instalado juegos en el recinto para el disfrute de los perros.

Lily García, del BAMP, se mostró muy satisfecha por la acogida que ha tenido esta iniciativa entre los ponferradinos. «El año pasado estuvo muy bien, vinieron 64 perros y hoy, a estas horas (las 17:30 horas) han entrado unos 34, entonces la verdad estamos muy contentos», aseguró.

La propuesta es un éxito entre la gente que tiene perro, indicó Natalia Ramos, de Peludines sin Suerte, porque «se lo pasan muy bien, aunque no se bañen están jugando con las pelotas o con los juegos que hemos puesto, es una forma de socializar», pero también hay detractores. «Hay gente que dice que vaya cochinada, que el año que viene la piscina va a estar sucia, como si el próximo año se volviera a utilizar el mismo agua», apostilló Lily García. Por otro lado, una circunstancia que les ha llamado la atención es que «ha pasado gente que no tiene perros y les ha gustado la iniciativa».

Parte de la recaudación de la taquilla de esta jornada se destinará a ambos colectivos y al Albergue Canino Municipal. El Banco de Alimentos de Mascotas lo utilizará para comprar pienso y Peludines sin Suerte para el gasto diario, sobre todo en veterinario -vacunaciones, esterilizaciones o microchips- «porque cuando te encuentras un animal siempre tienen algún problema físico y todo eso hay que pagarlo», concluyó Natalia Ramos.

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