Verona, el romanticismo italiano en una sola ciudad

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Verona.

Esta urbe resume Italia entre sus calles, un lugar para enamorarse y enamorar como ya hicieron Romeo y Julieta

ÁLVARO ROMERO

La singular ciudad de Verona se ubica en el norte del Italia, a medio camino entre Milán y Venecia y cerca del bonito Lago de Garda, a los pies de los Alpes. Se podría definir como una ciudad armónica, repleta de contrastes donde conviven pacíficamente elementos arquitectónicos de diferentes periodos históricos, levantados durante sus más de sus 2.000 años de vida.

Situada estratégicamente entre colinas y los meandros del río Adigio ha sido siempre cruce de caminos y una ciudad referente del norte del país. Rodeada de un magnífico entorno natural se encuentra entre las cinco urbes más visitadas de Italia. Su belleza no pasó desapercibida para la UNESCO, organismo que declaró su casco histórico como Patrimonio de la Humanidad.

Fundada en el siglo I a. C., gracias a su ubicación geográfica, en época romana fue un centro urbano del que aún hoy se conservan huellas importantes como la Arena o el Teatro Romano, el Arco dei Gavi o la Puerta Borsari, antiguo punto de acceso a la ciudad. Tras varias ocupaciones bárbaras la familia Scala consiguió que la metrópoli alcanzara su máximo esplendor entre los siglos XIII y XIV. Más tarde pasaría a manos de franceses y austriacos, antes de la famosa unificación italiana.

La armonía de sus formas

Si por algo destaca Verona es por su mezcla histórica: restos romanos, calles medievales y palacios renacentistas hacen que recorrer sus rincones sea toda una aventura, una experiencia mágica llena de romanticismo.

El Puente de Piedra, construido en época romana, salva el río Adigio y une el centro histórico con el norte de la ciudad dejando una preciosa estampa que enamora a todo turista que hasta allí se acerca. De la misma época procede el impresionante anfiteatro romano bautizado como 'Arena' que puede acoger un aforo de hasta 20.000 personas.

La Plaza de las Hierbas fue foco del comercio y alberga varios momentos históricos, entre ellos palacios del siglo XIV como la Casa de los Mercantes, las Casas Mazzanti y la fuente de Madonna Verona con su estatua central.

Su parte románica la lidera la basílica de San Zenón y sobre todo el imponente Duomo, cuya torre parece acariciar el cielo. Castelvecchio, asomado al cauce del Adigio desde el siglo XV es el símbolo del poder medieval de la familia Scala, a la cual se debe también la construcción del puente almenado, el Puente Scaligero.

De relevancia turística son también la Plaza de los Señores, dominada por la Torre de los Lamberti, convertida centro de la vida política en el siglo XVI. El Palacio Cansignorio y el del Ayuntamiento. Todo ello sin olvidar edificios religiosos como las iglesias de San Jorge de Braida, de estilo renacentista, o la gótica Santa Anastasia.

El mundo de Romeo y Julieta

No se puede concluir sin mencionar la Verona de Shakespeare, la ciudad de los enamorados es un mito en todo el mundo gracias a los lugares en los que se revive la eterna historia de los dos desafortunados amantes por excelencia: Romeo y Julieta. El genio inglés la transformó en una obra inmortal convirtiendo Verona en uno de los lugares más amados y visitados del mundo. Allí se puede visitar la casa de Julieta, uno de los referentes turísticos más importantes de la zona.

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