La Sierra Norte de Madrid, una escapada perfecta para disfrutar de la primavera

La Sierra Norte de Madrid, una escapada perfecta para disfrutar de la primavera

Entornos naturales mágicos repletos de agua y vegetación que albergan pueblos de cuento que parecen parados en el tiempo

ÁLVARO ROMERO

La llegada de la primavera trae consigo buen tiempo y el florecimiento de plantas y árboles que embellecen de manera significativa los entornos naturales de la Península Ibérica. Aprovechar esta estación para viajar y escaparse los fines de semana es la excusa perfecta para conocer a fondo la geografía española.

La Comunidad de Madrid, tan bella como desconocida para muchos, es uno de los mejores destinos para visitar en estas fechas. Su estratégica posición en el centro peninsular hace posible que las distancias respecto a otras comunidades no sean excesivamente lejanas, esto se une a la amabilidad y buen hacer de sus gentes, el patrimonio cultural, su exquisita gastronomía y por supuesto sus bonitos pueblos que alcanzan el máximo esplendor en la Sierra Norte madrileña.

Naturaleza en estado puro

Esta magnífica región situada en el extremo septentrional de la Comunidad de Madrid abarca 42 municipios que han sabido adaptarse a los cambios actuales sin olvidar el espíritu tradicional de antaño. Se reparten entre seis comarcas diferentes. Un territorio, en su mayoría montañoso secundado por parte de campiña en el sudeste, donde destacan el río Lozoya y el Jarama, cauces que junto a diferentes embalses hacen del agua protagonista indispensable.

La naturaleza está presente en todo momento entre rincones serranos donde abunda el agua y la vegetación. Esto hace que la variedad de flora y fauna sea de gran relevancia. Destacan espacios naturales como el Parque Natural de Peñalara, que alberga la cumbre, el circo y las lagunas homónimas, perfectos para la práctica de senderismo, escalada y deportes de aventura. Además del Hayedo de Montejo, ubicado en dentro de la Sierra del Rincón, calificada como Reserva de la Biosfera.

Los riscos de La Pedriza, moldeados a capricho por la erosión y la fascinante sierra de La Cabrera también forman parte de los atractivos naturales de la Sierra Norte de Madrid, donde no hay que olvidar la Senda de Canencia o la Chorrera de los Litueros.

Patrimonio de valor incalculable

Esta región madrileña guarda entre su territorio un patrimonio cultural de valor incalculable, liderado por arquitectura religiosa con iglesias, ermitas y monasterios. Si merece la pena destacar alguna construcción de este tipo es, sin duda, el Monasterio de El Paular. Declarado Monumento Artístico Cultural, fue levantado en el año 1390 por el rey Enrique II de Castilla en territorio del bello pueblo de Rascafría. Frente a él se haya uno de los parajes más bonitos de la Sierra de Guadarrama, las Cascadas del Purgatorio.

Rincones parados en el tiempo

La Sierra de Madrid cuenta con preciosos núcleos urbanos, pueblecitos que parecen parados en el tiempo y transportan al viajero a tiempos remotos. Suelos y muros empedrados que se mezclan con materiales como la madera y la pizarra.

El hermoso pueblo de Patones de Arriba es el mejor ejemplo de ello, su reducido tamaño le hace mucho más acogedor, mientras las fachadas y suelos de arquitectura negra construidos en pizarra le dotan de un encanto especial. Es uno de los pueblos más bonitos de España y un lugar perfecto para degustar platos tradicionales y realizar rutas de senderismo.

De un corte similar es el municipio de La Hiruela, situado entre los cerros de la Sierra del Rincón, en la cuenca del Jarama, sus casas de piedra, adobe y madera de roble apenas han sufrido modificaciones en su estructura desde su construcción, por ello La Hiruela mantiene desde antaño una identidad arquitectónica propia preservando siempre el entorno que le rodea.

Cuidando los detalles

El turismo es uno de los mayores activos económicos, el trato al viajero y el cuidado de los detalles hacen de la visita a la comarca toda una experiencia para los sentidos. Casas rurales construidas en piedra y madera que se integran a la perfección con el entorno y restaurantes donde se cocinan productos autóctonos de primera calidad.

La gastronomía local se basa en carnes, productos de matanza, legumbres, frutas, hortalizas, miel y productos que de forma natural proporciona el entorno, como son la caza, la pesca de rio, setas y plantas silvestres. Además, en los últimos años se han incorporado productores que apuestan por la calidad y la innovación gastronómica, elaborando quesos, ahumados y cervezas artesanales.

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