San Lorenzo de El Escorial, la debilidad de Felipe II

El monarca español ordenó construir el monumento más grandilocuente de la sierra madrileña, el Monasterio

ÁLVARO ROMERO

El municipio de San Lorenzo de El Escorial se sitúa en la sierra madrileña, al norte de la provincia y a tan solo 45 kilómetros de la capital. Aúna riqueza monumental con un bello entorno natural, por eso es considerado como uno de los pueblos más bonitos de la Comunidad de Madrid y uno de los destinos preferidos por los madrileños para hacer una escapada y desconectar los fines de semana.

A mediados del siglo XVI, Felipe II se fijaría en estas tierras, coincidiendo con el traslado de la capital del reino a Madrid. Adquirió los terrenos y ordenó la construcción del Monasterio de cuya fundación encargaría a los monjes jerónimos. Durante los próximos años se construyeron edificios que albergaban oficios y que hoy en día son dependencias públicas.

Posteriormente, Carlos II levantaría las Caballerizas Reales y Felipe V, los cuarteles para las Reales Guardias. En el siglo XVIII se fundaría el pueblo, declarando el Real Sitio de San Lorenzo como término propio. A principios del XIX, la invasión francesa desoló la zona dejando numerosos daños. Sin embargo, décadas después comenzaría el resurgir de la economía local convirtiéndose en lugar veraniego por excelencia entre la burguesía madrileña.

Patrimonio Mundial

"Patrimonio Mundial de la Humanidad", así galardonó la UNESCO a San Lorenzo de El Escorial en noviembre de 1984, valorando su importancia histórica y belleza monumental, especialmente del Monasterio y los edificios adyacentes, denominados "Conjunto Histórico Artístico". Sin olvidar el entorno natural que rodea la villa, incrustada en la vertiente suroeste de la Sierra de Guadarrama, junto a la Herrería y al pinar de Abantos, obtiene la denominación de "Paraje Pintoresco de Interés Nacional".

Un monasterio de referencia

Construido a finales del siglo XVI, el Monasterio de El Escorial se levanta es un lugar privilegiado de la parte norte de Madrid. Lugar elegido por Felipe II como sitio de retiro y para disfrutar en verano del frescor de la Sierra de Guadarrama, pasó a ser el mayor centro político de la época. Un monumento de referencia levantado en honor a sus padres y en el suyo propio como panteón de los reyes de España.

Arquitectos de renombre se encargaron de esta obra maestra de la arquitectura, Juan Bautista de Toledo y Juan Herrera fueron las figuras más destacadas. El Monasterio simboliza la expresión ideológica y artística que inspiró y representó a la monarquía católica española durante la Edad de Oro.

El complejo incluye el Palacio Real, la Basílica, el Panteón, la Biblioteca y el Monasterio. Está considerado como una de las obras renacentistas más importantes de España y Europa. Una obra de gran monumentalidad que rompió con los cánones preconcebidos del renacimiento, instaurando un modelo mucho más austero.

Un lugar que también hace funciones de museo, guardando entre sus muros obras de arte, pergaminos, libros, documentos y ornamentos de incalculable valor.

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