Kumano Kodo, naturaleza divina

Un peregrino en Kunmano Kodo. / Galo Martín Aparicio

Como el hermanado Camino de Santiago, la red de caminos japonesa ofrece al mundo una ruta para hacer una peregrinación espiritual

GALO MARTÍN APARICIO Madrid

En la montañosa y boscosa península de Kii, en la Prefectura de Wakayama, se encuentra la región de Kumano. Un lugar sagrado en Japón en el que hay una red de caminos que conectan con tres grandes santuarios: Hongu, Hayatama y Nachi. Este conjunto se conoce como Kumano Kodo o Kumano Sanzan. La peregrinación es la manera de alcanzarlos para así poder venerar a los espíritus de la naturaleza.

El Kumano Kodo, con más de mil años de antigüedad, en 2004 fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco bajo la designación: “lugares santos y rutas de peregrinación de los montes Kii”, honor que comparte con el hermanado Camino de Santiago. Los peregrinos que realizan ambas rutas se les reconoce con el nombre de “Dual”. En el mundo cerca de 600 personas han hecho este doblete espiritual, no exento de ampollas.

Las deidades sincréticas del sintoísmo y del budismo moran en este frondoso paraje envuelto en una niebla de misterio y misticismo. Por aquí, además de ríos, cascadas y el mar, hunden sus raíces cedros, cipreses y alcanfores tan gigantes como veteranos, los hay con más de 800 años. Como los enormes ipposugi, “cedros de una dirección”, que custodian el torii de Tsugizakura-oji (un oji es una pequeña capilla de madera). Los torii hacen la función de una puerta, una que simboliza el paso del mundo secular al espiritual. Están construidos en piedra o en madera. Material que abunda en la zona.

No es casualidad que la península de Kii también se conozca como la “tierra de los árboles”. Se les considera divinos y excelentes vecinos del lugar. Protegen, dan sombra, desprenden su fragancia y contagian su fuerza a los peregrinos. Algo que ya sabía Minakata Kumagusu, un ecologista muy conectado con este sitio y que se enfrentó al universo para conservar la naturaleza en su estado primigenio. Muy recomendable darse una vuelta por su archivo y residencia en Tanabe. Casi cansa más verle como escribía tumbado en su estudio que echarse andar por esos senderos de piedra que el musgo parece querer cubrir.

Durante los siglos X y XI el camino lo andaba el emperador y su séquito guiados por humildes monjes. La comitiva partía en barca desde del santuario de Jonan-gu, en Kioto. Hacían escala en Osaka antes de llegar a Tanabe, donde emprendían la ruta imperial o Nakahechi. El destino final eran los tres grandes santuarios ya mencionados los cuales se alcanzaban haciendo un recorrido circular.

En aquel tiempo los peregrinos, además de soportar la caminata, debían cumplir con estrictos ritos de adoración, purificación y ayuno. Atrás quedaron todas esas penurias y hoy el peregrino, devoto o no, realiza el camino para encontrarse consigo mismo (e interiorizar las experiencias vividas al regreso a casa) y disfrutar del entorno. Lástima que si uno se pierde no vaya aparecer Yatagarasu a guiarnos. Es un cuervo con tres patas, emblema de Kumano Kodo (y de la selección de fútbol de Japón), que representa el Cielo, la Tierra y la Humanidad.

Takijiri-oji es una de las entradas históricas y espirituales a Kumano. Las rutas de Kumano Kodo, las cuales se retuercen igual que una serpiente, están marcadas por ojis cada pocos kilómetros. Dan cobijo a deidades menores y también sirven como lugar de rezo y descanso para los peregrinos. Desde este oji tan emblemático la ruta Nakahechi se extiende 38 kilómetros, hasta llegar al corazón mismo del Camino de Kodo: Kumano Hongu Taisha.

Por medio de una escalinata este gran santuario se comunica con un torii gigante de 33,9 metros de alto y 42 de ancho, hecho en acero, al que rodea un campo de arrozales y en el que los rayos del sol pegan duro en los meses calurosos. Momento en el cual el forastero occidental deja de ver ridículos los sombreros picudos que lucen algunos peregrinos en sus cabezas. Se les conoce como Minachi y los realiza a mano el viejo señor Yasuo Shiba trenzando tiras de madera de ciprés, cerezo y bambú. Estos materiales hacen que el sombrero se ventile y sea resistente al agua. Una maravilla de la ingeniería artesanal.

Con el agua el peregrino se purifica, pero también por medio de ese bendito líquido se relaja una vez ha dejado su mochila en el Ryokan (alojamiento tradicional japonés). Basta con observar como pasean vestidos con las cómodas yukatas por la pequeña localidad balneario de Yunomine los exhaustos caminantes después de una larga jornada. En esta ocasión la parada es un baño en aguas geotermales, lo que se conoce como onsen. El protocolo es simple: se toma asiento en un taburete. Se llena de agua el cubo que hay a los pies y se echa sobre el cuerpo. Se enjabona, se aclara y a continuación a la bañera común de agua caliente a relajarse. Mejor hacerlo en cueros si no se quiere llamar la atención. Una vez aseado la cena sienta igual de bien que el baño. Prepárese para un desfile de mini platos de colores y texturas extrañas que su paladar sabrá dar buena cuenta de ellos. Ligero y saciado, así es la comida nipona, toca dormir en un futón sobre un tatami y confiar en descansar para aguantar una nueva caminata al día siguiente.

Para ascender los 650 metros de la escalinata Daimon-zaka no hace falta un sombrero, los cedros Meoto-sugi proporcionan una agradable sombra que alivia el empinado trayecto de 267 escalones hasta Kumano Nachi Taisha, el tercer gran santuario del recorrido. En el mismo recinto se encuentra el templo Nachisan Seiganto-ji. En el vive Ryoei Takagi, un monje que parece guardar un excelente recuerdo de su paso por Santiago de Compostela a tenor de los álbumes de fotos que se ha hecho y la ilusión con la que muestra las imágenes. No se le puede considerar un “Dual” porque no llegó a completar el mínimo de kilómetros que se exige en el Camino de Santiago. Si no los hizo no fue por pereza, por lo visto al año suele dar varios paseos de 200 kilómetros y el hombre acostumbra a levantarse a las cuatro y media de la mañana. Cosas de la vida del asceta.

Junto al santuario y el templo aparece entre la vegetación la imagen más fotografiada de Kumano Kodo: la que escenifican la pagoda de tres pisos Sanju-no-To y la cascada Nachi-no-Otaki, con 133 metros de caída libre. Mientras se contempla en silencio la idea de que en Kumano existe el cielo en la tierra deja de ser una quimera.

Guía práctica

Oficina Nacional de Turismo de Japón: https://www.turismo-japon.es

Agencia de Turismo de la Prefectura de Wakayama: https://es.visitwakayama.jp

¿Cómo ir?

Para aquellos viajeros que primero quieran visitar Tokio una buena opción es volar con la compañía aérea Turkish Airlines (www.turkishairlines.com). Dispone de vuelos desde Madrid, Barcelona, Málaga, Valencia o Bilbao, vía Estambul, con destino Narita. La duración total del viaje es de unas 18 horas. Gracias al espacio que hay entre los asientos, a la comida y a la programación de películas que tiene el tiempo pasa más rápido. Desde Tokio se recomienda tomar un Shinkansen (tren bala) hasta Shin-Osaka y desde allí un tren con destino la estación de Kii-Tanabe. Lugar en el puede comenzar el Kumano Kodo.  

¿Dónde dormir?

Iseya Ryokan, en Yunomine Onsen, uno de los enclaves más populares de la región.

Hotel Nakanoshima, en Nachi-Katsuura (en el sudeste de la península de Kii), la ciudad del atún fresco. Dispone de un onsen al aire libre y habitaciones estilo japonés, igual que un Ryokan. Se encuentra en una isla y hay que acceder por barco. www.hotel-nakanoshima.jp/en/

¿Dónde comer?

Okagesan yakitori bar

Excelente lugar para probar el pollo yakitori y otros bocados autóctonos. Local pequeño, apenas dos mesas de cuatro comensales y una barra, atendido por un camarero, el mismo que prepara la comida y la sirve.

Bodai, en el pueblo de Nachi Katsuura: preparan el atún que compran en la lonja que hay justo a lado de varias maneras. Todas excelentes.

Recomendaciones

Ropa y calzado cómodo para caminar, con suela de goma para evitar resbalar. El camino suele ser de piedra y a veces están húmedas. Hay a quienes les puede resultar útil el uso de un bastón para andar. Se pueden tomar prestados en algunos puntos. No olvidar el repelente anti mosquitos, crema solar, agua y gafas de sol. Frutos secos nunca están de más.

Aunque los rutas no son de una gran dificultad si es aconsejable estudiarlas con anterioridad y conocer bien nuestra propia condición física. Mejor prevenir y no comprobar que no podemos andar todo el trayecto allí mismo. No hace falta hacer todos los caminos a pie, existe una buena red de transportes que comunica con todos los lugares indicados en el Kumano Kodo. También se puede alquiler un coche para poder moverse con mayor libertad, pero hay que tener una licencia internacional y saber que en Japón conducen como los ingleses. Del mismo modo se recomienda consultar la previsión meteorológica y escoger el mes en función de esa información. Para saber más visita la web www.tb-kumano.jp

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