Calaceite, encanto turolense entre muros de piedra llenos de historia

Calaceite, encanto turolense entre muros de piedra llenos de historia

Este pequeño pueblo se consolida como uno de los rincones más bellos de Teruel, capaz de enamorar las retinas y los paladares más exigentes

ÁLVARO ROMERO

Situado en el extremo noroeste de la provincia de Teruel se levanta Calaceite, un pequeño pueblo de poco más de mil habitantes pero con mucho encanto entre sus calles. El municipio ocupa parte de la ladera oriental de un cerro entre los valles de los ríos Matarraña y Algars, enmarcándose en la Comarca del Matarraña y siendo capital cultural de la misma.

Cerca de las provincias de Zaragoza, Castellón y Tarragona se ubica Calaceite, un lugar estratégicamente situado, entre el Mediterráneo y el interior peninsular, donde además de influencias históricas recibe influjos de las tierras cercanas. Todo ello ha derivado en costumbres propias e importante carga histórica que se unen a la indudable belleza del entorno, paisajes capaces de sorprender al viajero que se adentre en esas tierras.

Caminar entre historia

Recorrer Calaceite a pie supone caminar entre historia. Los primeros asentamientos humanos en esta zona se remontan a la prehistoria, atraídos por la abundante caza y pesca dejaron a su paso muestras de pinturas rupestres y construcciones funerarias. Más tarde, civilizaciones de la talla de romanos y árabes se apoderaron de este fértil territorio antes de la reconquista cristiana.

Posteriormente, llegaron épocas de penurias, guerras, enfermedades y sequías que mermaron a la población. La base de la economía se fundamentaba históricamente en la producción del aceite y el vino alcanzando sus mejores días a principios del siglo XVII y XIX, épocas que se reflejan con sobriedad en las construcciones locales, supervivientes de conflictos de la talla de la Guerra de la Independencia, las Guerras Carlistas y la Guerra Civil.

El centro urbano agrupa el grueso de los atractivos turísticos, todo aquello que rodea a la Plaza de España, epicentro de la localidad. Parcialmente porticada, yace protegida por edificios empedrados donde destaca el del Ayuntamiento, construido a principios del siglo XVII entre 1609 y 1612. A pocos metros de allí se alza elegante la Iglesia Parroquial de la Asunción, una de las obras barrocas más importantes de la comarca, levantada en el siglo XVIII.

Un paseo por sus calles permite contemplar el precioso casco urbano, declarado Conjunto de Interés Histórico Artístico y Bien de Interés Cultural. También forma parte de la Red de Pueblos más Bonitos de España. De callejuelas empedradas y muros del mismo material, el pueblo se integra perfectamente con el entorno y encandila al turista ofreciendo estrechos rincones y curiosas plazoletas que aparecen en los lugares más inesperados.

Diferentes ermitas y capillas se reparten el protagonismo religioso. Destaca también La Bassa, que tenía la función de recoger el agua de la lluvia para el abastecimiento de la población y ganado, además de la Plaza de la Fuente de la Villa, cuya fuente data del siglo XII.

Conquistando paladares

Calaceite enamora los paladares más exigentes a base de platos tradicionales y productos autóctonos de calidad suprema. Algunos platos típicos son la cassolada, arroz cocinado con diferentes ingredientes y el cóc en primentró, pizza tradicional a base tomate, atún y pimiento. Las manos de cerdo, perdices y tordos son otros de los ingredientes estrella habituales en las recetas calaceitanas. En el apartado de los dulces destacan aquellos elaborados a base de almendra, manteca y miel. Pero si hay un producto que destaca por encima de los demás ese es el aceite de oliva Denominación de Origen Bajo Aragón

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