Las Barrancas de Burujón, el tesoro mejor guardado de Toledo

Las Barrancas de Burujón, el tesoro mejor guardado de Toledo
Eulogia Casas

Se trata de uno de los rincones naturales más peculiares de la península Ibérica y también uno de los más desconocidos

ÁLVARO ROMERO

El pueblo de Burujón ocupa un lugar privilegiado en el centro de la provincia de Toledo, cerca del eje peninsular, albergando en su término municipal uno de los rincones naturales más hermosos y curiosos de Castilla La Mancha, las Barrancas de Burujón. Un paraje desconocido e inesperado cuya belleza fue reconocida en 2010 cuando fue nombrado Monumento Natural por la Junta manchega.

Apenas seis kilómetros separan Las Barrancas del núcleo urbano de Burujón y tan solo 30 lo hacen de Toledo capital, por ello se convierte en un lugar perfecto para realizar una escapada, aprovechar para conocer la región y degustar de la fantástica gastronomía popular que en esas tierras se trabaja desde hace siglos y cuyas recetas han pasado de generación en generación.

Castrejón y Calaña

Así se denominan estos espectaculares cortados arcillosos moldeados a capricho por la erosión del viento y las aguas del río Tajo. Factores naturales que trabajaron a través de los siglos estos sedimentos que superan los 25 millones de años de antigüedad. Un paisaje digno de película que parece situar al visitante en otro planeta y que resulta visualmente comparable al fascinante Cañón del Colorado.

El pico de Cambrón es el más alto de una zona donde se intercalan varios puntos escarpados que superan los cien metros de altura, repartidos en poco más de un kilómetro de tierras arcillosas de color rojizo. A su vez, en el interior de Las Barrancas se encuentra el Embalse de Castrejón, que aporta aún más belleza a este paraje.

Hábitat natural de aves amenazadas

Las Barrancas de Burujón sirven de hogar para innumerables especies de fauna y flora. Variedades naturales que se pueden divisar completando la Senda Ecológica de las Barrancas, un recorrido de cuatro kilómetros de longitud que ofrece la posibilidad de disfrutar a fondo de los cortados y otear el horizonte desde cualquiera de los miradores que aparecen salpicados a lo largo del camino. Enclaves ideales para disfrutar de uno de los atardeceres más espectaculares de la península Ibérica.

La flora de la zona mezcla variedades riparias y mediterráneas, con zarzamoras, sauces, almendros, retama y enebro, además de tomillo y romero. En cuanto a la fauna merece la pena mencionar la presencia de liebres y perdices.

Pero, si por algo destacan Las Barrancas es por la gran variedad de aves que encuentran allí el hábitat perfecto para vivir. Cormoranes garzas o martinetes abundan en un entorno que también cuida a numerosas especies de aves amenazadas, tales como el halcón peregrino, águila imperial ibérica, águila perdicera, aguilucho lagunero, buitre negro, búho real, lechuza común y cernícalo vulgar.

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