Sarajevo, oriente y occidente entre las huellas de la guerra

Imagen de la Biblioteca Nacional. /
Imagen de la Biblioteca Nacional.

Una ciudad cosmopolita en cuyos muros aún se conserva las señales de las balas y detonaciones que asolaron la ciudad

ÁLVARO ROMERO

Capital de Bosnia-Herzegovina, Sarajevo es una ciudad cosmopolita y llena de contrastes. Allí converge oriente y occidente, sus diferentes maneras de ver la vida, distintas religiones y diversos estilos arquitectónicos. Conviven alrededor de 300.000 personas que todavía luchan por devolver a la normalidad algunas zonas de la ciudad, en un país que a día de hoy sigue dividido.

Se trata de una urbe con una importante carga histórica, llena de recovecos y callejones estrechos donde aún se conservan las huellas de la guerra, impactos de bala y edificios derruidos por proyectiles y metralla. Pese a ello es una ciudad encantadora que recibe a los turistas siempre con los brazos abiertos.

El peso de la historia

Sarajevo ocupa un importante lugar en el acontecer histórico. Romanos, bizantinos, otomanos y austrohúngaros fueron algunos de los pueblos que aportaron su granito de arena a la historia de la región. El asesinato del archiduque Francisco Fernando, heredero al trono austrohúngaro fue la gota que colmó el vaso y desató la I Guerra Mundial.

Pero, si algún conflicto marcó el sino de Sarajevo ese fue la Guerra de Bosnia, entre el año 1992 y 1995 las tropas serbias asediaron la ciudad.

Tras los duros años de conflicto gran parte de la urbe se vio reducida a escombros, edificios destruidos y marcas de impactos de bala y metralla por sus calles. Huellas que aún se conservan a día de hoy y que ponen los pelos de punta con solo imaginar el horror de la guerra. Durante el sitio de Sarajevo murieron más de 11.000 personas.

Visitando Sarajevo

La Ciudad Vieja es el centro turístico por excelencia, allí se aprecian importantes vestigios del Impero Otomano, que dominó la ciudad durante casi medio siglo. Influencia árabe con callejones estrechos de adoquines y piedra, allí predominan los locales de restauración, sobre todo los cafés. Es tradición entre los bosnios tomar cafés turcos acompañados con algún dulce típico.

Varios bazares y mercados se reparten por el centro histórico, conocido como Baščaršija. Allí destaca la Mezquita Gazi Husrev Bey, considerada uno de los mejores ejemplos de arquitectura otomana. En la plaza Baščaršija, centro neurálgico, se sitúa la Fuente Sebilj, construida en madera y piedra en el año 1753.

Diferentes catedrales y sinagogas se reparten por la región, entre ellas la Catedral Ortodoxa, la del Sagrado Corazón de Jesús y la Sinagoga de Sarajevo. Sin olvidar hacer una visita a la espectacular Biblioteca Nacional, su fachada impacta por su estilo y colores.

El Puente Latino es un lugar de visita obligada, sobre todo por su historia, allí asesinaron al archiduque Francisco Fernando, suceso que desató la I Guerra Mundial. Fue construido en madera y posteriormente en piedra.

Colinas y entorno natural

Las colinas que rodean Sarajevo jugaron un papel fundamental durante la guerra, se llenaron de francotiradores y los bombardeos fueron constantes. Un lugar estratégico fundamental e importante de dominar.

Desde el Fuerte Amarillo se aprecian unas magníficas vistas de la ciudad y los cementerios de cruces blancas donde yacen miles de los caídos en combate en la década de los 90.

Haciendo turismo de guerra se puede visitar el “Túnel de la Esperanza”, como es conocida la galería escavada durante el sitio de Sarajevo, único lugar de escape de la ciudad. Ubicado en el aeropuerto, atravesaba 800 metros de forma subterránea, pasando por debajo de la pista de aterrizaje con destino al exterior de la ciudad, cerca de las montañas. Actualmente es una de las atracciones turísticas más visitadas.

Sarajevo yace situado entre montañas, en un magnífico entorno natural para realizar excursiones y disfrutar de la naturaleza, deportes de montaña y aventura.

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