¿Qué sueña mi hijo de un año?

Un bebé bosteza. /Pedro Larregula Gallardo
Un bebé bosteza. / Pedro Larregula Gallardo

Se trata de una herramienta que emplea al lenguaje no verbal de los bebés

ÓSCAR R. VENTANA (EFE)Madrid

Desentrañar los pensamientos o sentimientos de un bebé resulta complicado porque aún no son capaces de verbalizar qué pasa por su cabeza. Y eso frustra tanto al pequeño como a sus progenitores, que recurren al ensayo-error para saber qué pueden hacer.

Hambre, sed, sueño, miedo, dolor... En ocasiones el único consuelo del bebé es el desconsuelo de las lágrimas y el llanto: los berrinches como fruto de la incomunicación que la empresa Bebés y Signos se ha propuesto combatir con el aprendizaje de un lenguaje gestual que estos días defiende en la reunión de emprendedores 'StartUp Olé' de Salamanca su creadora, Noelia Martín.

En declaraciones a Efe, tras mantener contactos con inversores y decenas de emprendedores con intereses comunes, Martín ha explicado que su proyecto surgió de la necesidad personal de tener una mayor comunicación temprana con su hijo y basado en la experiencia centenaria que existe en Estados Unidos.

«No sabía que mi hijo soñaba con un año», ha resumido como ejemplo de lo que le ha aportado personalmente esta práctica, que ofrece ya varios centros de educación infantil y colegios después de comenzar con 'clases particulares' a padres y madres inconformistas, que querían entablar ya estas conversaciones gestuales con sus bebés.

Noelia Martín se formó como detective privado y fue este afán por descubrir lo que la llevó a formarse en comunicación temprana y gestual, para tratar de descubrir qué se estaba perdiendo de lo que su hijo tenía en su cabeza. La sorpresa fue mayúscula y comenzó a compartir su experiencia con otras madres y padres.

Y ahora no quiere parar... en StartUp Olé busca inversores para lanzar su proyecto al planeta. «Hay niños en todo el mundo», expresa con una mezcla de optimismo e ilusión. Reconoce que no es sencillo, pero no le faltan ideas, como el desarrollo de un robot-juguete que también se comunicará con los niños por gestos y un cuento-guía que sirve como referencia. Muestra orgullosa el diseño en papel de este robot, que se llama Besyboot, pero necesita capitalizar su empresa para todos estos planes de expansión. Y cree que está en el lugar oportuno para conseguirlo.

A quienes le preguntan estos días en Salamanca por su proyecto, Noelia Martín les deja claro que este método de comunicación temprana es una herramienta para «superar la frustración» de forma anticipada y entrenarse para los problemas, más complejos, que se encontrarán en sus distintas etapas de aprendizaje. También lo recomienda como refuerzo de los vínculos existentes ya entre los bebés y sus gestuales interlocutores, como puente hacia el lenguaje oral, que en su opinión afrontan de una forma más segura.

«No retrasa el habla», avisa ante las dudas de quienes ven en este método un posible acomodamiento de los bebés al lenguaje no verbal y lo compara con gatear antes de caminar o llevar un pañal hasta que los pequeños controlan sus esfínteres.

Son otros ámbitos, complementarios de su actividad, pero relacionados con el potencial económico de un sector infantil que tiene otros exponentes en StartUp Olé, como los creadores de lo que promocionan como «una de las sillas de paseo más seguras del mundo», de la firma valenciana Heetee Mayfair, o Glifing, que presentan un método de entrenamiento para la lectura mediante el juego, para mejorar la comprensión y despertar la pasión lectora. Horas y horas de conversaciones con inversores, verbales y no verbales, para «soñar» con sacar adelante estos proyectos innovadores y llegar a todos los rincones del planeta.

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