Los 'salus', profesores de primeros pasos para la paternidad

Pepa Pérez, durante uno de sus servicios.
Pepa Pérez, durante uno de sus servicios. / Pepa Pérez

Asesores familiares con formación sanitaria se personan a domicilio para resolver dudas frecuentes como establecer rutinas de sueño o de alimentación de bebés

JAVIER BRAGADOMadrid

Famosas como Tania Llasera y Raquel Sánchez Silva han difundido una nueva manera de recibir a los recién nacidos: el sistema 'salus'. Se trata de una ayuda de profesionales con formación sanitaria para descubrir lo necesario en la atención a los hijos durante los primeros días en casa. «Quieren aprender con calma. Les da mucho miedo que el bebé se pase la noche llorando, no saber qué hacer, no saber cómo calmarle», explica la asesora familiar Pepa Pérez. Es una demanda que ha surgido con el avance de la sociedad. «Cada vez la gente está más preparada, tenemos los hijos más mayores y con más conciencia, la gente lo quiere saber hacer y que no se le vaya de las manos. Dicen 'Aprenderé poco a poco, pero enséñame'», recalca la educadora.

Habitualmente estos profesores de los primeros pasos de la paternidad son contratados para las dos primeras semanas de vida, aunque hay casos que se reducen a tres días o que se extienden hasta el mes. Los servicios más demandados suelen ser los nocturnos, una franja entre las diez de la noche y las ocho de la mañana en que un profesional facilita la adaptación del pequeño al mundo tanto para él como para sus padres (a 90 euros cada noche). «Lo primero es el sueño, es lo más importante para las madres. Quieren que los niños tengan un sueño profundo, que descansen, que sigan la rutina de dormir del útero materno. Luego está el baño, que es un momento bonito y placentero. Cuando lo hacen bien, disfrutan», señala Pérez.

Son respuestas a una situación que en ocasiones aglutina varios condicionantes que provocan tensión. «Lo normal es que acudamos a la casa cuando llega el bebé, cuando llega a la familia del hospital. La ayuda es con todo lo que rodea al bebé: instaurarle una lactancia adecuada, ayudar a la madre con cualquier duda que pueda surgirle con la lactancia materna, adaptar la alimentación al niño con lo que siente para que tenga procesos digestivos más saludables, instalar rutinas de de sueño. Hay que ayudar a que la madre pueda recuperarse de ese parto que normalmente es un momento duro para la mujer. Si ha tenido cesárea, que cicatrice todo bien, que puedan disfrutar más del bebé a lo largo del día ya que por la noche van a estar más descansadas. Por ejemplo, despiertas a la madre cuando el bebé quiera comer y luego tú te quedas atendiendo, cambiando el pañal, etc.», explica la asesora familiar.

No tan primerizas y hombres

En principio, las primeras deducciones podrían hacer pensar que el perfil de los solicitantes suele ser el de madres primerizas. Sin embargo, la realidad es diferente. «Normalmente cuando viene el segundo o el tercer niño suelen estar más cansadas. Son madres con más experiencia y saben lo que quieren: descansar y así durante el día disfrutar de sus hijos. Ahora, madres con más hijos contratan el servicio porque lo tienen clarísimo. Quieren estar descansadas y no repetir los errores que cometieron con el primer hijo», señala Pérez. Además, también se desvanece el tópico de que los varones se desentienden. «En mi opinión, cada vez están más involucrados, cada vez tienen más interés en hacerlo. Para mí es un pasada. Es un descubrimiento en el papel del padre porque quieren aprender y cuando lo hacen se empoderan. Disfrutan de sus hijos desde el principio porque no tienen que esperar a que crezca o pueda correr y se involucran desde el momento cero», sostiene con energía la asesora familiar.

Por otra parte, las impulsoras del sistema 'salus' deben afrontar los prejuicios sociales. «Cuando se ve más claro no dudan en pedir ayuda, pero cuando no es así piensan que igual les van a decir que es porque no lo van a saber hacer, que van a deshacerse de su hijo... cuando en realidad es todo lo contrario, aprender bien. Con los clientes 'vip' firmas un contrato de confidencialidad, pero es que intentan que todo se mantenga su vida privada, pero las familias que te contratan están encantadas y luego lo cuentan a todo el mundo y les da igual», defiende Pérez.

¿Qué hay de cierto en lo de que existan padres que se desentiendan de sus bebés cuando llega la 'salus' a la casa? «Hay de todo, es una cosa particular de cada uno. Raquel Sánchez Silva, por ejemplo, todo lo quería aprender, no se despegaba de mí ni un minuto. Hay otras que te ven cuando entras y luego no te ven hasta el día siguiente, pero lo normal es que quieran aprender, que te pregunten, que quieren hacer el baño, etc.», insiste Pérez, una de las profesoras para padres. La última batalla es la de las experiencias de otras generaciones en la casa, aquellos que conocieron otros sistemas. La asesora descarta los problemas: «Incluso las abuelas están encantadas porque quieren que todo el mundo descanse. No hay conflicto. Como te ven que todo lo que les dices funciona fenomenal, ven que todos están relajados y tranquilos, no tienen ninguna duda».

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