Rajoy agradece a las instituciones de la UE su ayuda frente al secesionismo

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy. / Efe

Juncker advierte contra el «veneno» que conlleva el nacionalismo en su discurso como 'honoris causa' por la Universidad de Salamanca

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«Le digo no a cualquier forma de separatismo que fragiliza Europa y añade fractura y división». No mencionó de manera expresa a los independentistas de Cataluña ni al destituido presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, pero tampoco hizo falta. Las palabras del presidente de la Comisión Europea, Jean Claude Juncker, en el acto en el que fue investido doctor 'honoris causa' por la Universidad de Salamanca, fueron recibidas por Mariano Rajoy, allí presente, como un reconfortante espaldarazo ante uno de los momentos más delicados de la historia reciente de España.

El dirigente europeo ha sido en los últimos tiempos un firme aliado del Ejecutivo español frente al desafío planteado por el último gobierno de la Generalitat. Una y otra vez, a lo largo de meses, dejó claro que una Cataluña independiente quedaría fuera de la Unión Europea. Luego, a medida que el secesionismo elevaba la amenaza, dejó claro que Bruselas no mediaría en la cuestión, como pretendía el 'expresident'. Y aplicado el artículo 155 de la Constitución, ha seguido respaldando a España.

«La amenaza de los nacionalismos y su veneno sobre la Unión impiden que Europa trabaje de la manera conjunta para influir en la escena mundial», insistió hoy durante su discurso, pronunciado en el paraninfo de la Universidad Salamanca, ante varios miembros del Gobierno, como colofón a la conmemoración de los 30 años de la creación del programa de intercambio Erasmus en España.

El mandatario europeo está convencido de que uno de los grandes retos que está llamado a combatir desde su responsabilidad es el populismo que, en distintas formas, ha empezado a extenderse por la UE y que, en algunos países ya está provocando una cierta involución democrática. Lo demostró con su intervención. «Sí a la Europa de las naciones y de las regiones pero no a la división de las categorías nacionales ya superadas tras la Segunda Guerra Mundial», reclamó.

Zoido defiende a los Mossos frente a las críticas de pasividad en la huelga

El Ministerio del Interior vive una situación delicada: obligado a defender a los Mossos d'Esquadra que ahora controla frente a las acusaciones de pasividad en la huelga del miércoles solo unas semanas después de que el proprio Gobierno denunciara la inacción del cuerpo autonómico el 1-O y que dejara tiradas a las fuerzas de seguridad del Estado.

El departamento que dirige Juan Ignacio Zoido ordenó 'guante blanco' con los piquetes de la huelga general convocada Intersindical-CSC justamente para evitar las imágenes de las cargas del 1-O. El paro, según Interior, fue un fracaso por su escaso seguimiento y porque no logró paralizar la actividad productiva, pero los huelguistas más radicales -que según las estimaciones de fuentes de la seguridad nacional no pasaron de las 5.000 personas en toda la comunidad autónoma- consiguieron provocar graves alteraciones en las comunicaciones, sobre todo cortando la AP-7 y tomando literalmente las estaciones de Sants y de Gerona.

El hecho de que un grupo tan reducido de piquetes consiguiera afectar a millones de catalanes sin que hubiera una sola detención ha sido criticado en las últimas horas en privado por numerosos mandos de la Policía y la Guardia Civil, que han denunciado que Interior fue demasiado blando con los radicales, «que no estaban ejerciendo ningún derecho a la manifestación» y a los que en ningún caso se trató disolver a pesar de su escaso número y la gran cantidad de efectivos disponibles.

Incluso, Ciudadanos, el aliado más fiel del Gobierno en la crisis catalana, anunció ayer que pedirá la comparecencia del ministro para responder por el «caos» vivido en la comunidad el miércoles.

Pero Zoido ayer defendió a capa y espada la actuación de los Mossos y sacó pecho por el hecho de que a pesar de las más de 200 incidencias registradas el miércoles no se produjo ni un solo herido. Dijo que la actuación de los policías ahora bajo su mando fue «muy equilibrada» y «proporcional» frente, admitió, a unos «piquetes muy radicalizados». El titular de Interior, en declaraciones a TVE, aseguró que los agentes autonómicos han identificado a unos cien «radicales», a los que advirtió que «no les saldrán gratis» sus sabotajes en las líneas ferroviarias y en las carreteras.

Frustración y alivio

La claridad con la que se ha hecho ver a Carles Puigdemont, desde las instituciones europeas, que la vía que ha elegido para hacer realidad sus aspiraciones no puede contar con su beneplácito ya llevó al expresidente autonómico a expresar su frustración de manera pública. «¿Es esta la Europa que quieren?», dijo el pasado martes durante su mitin ante 200 alcaldes independentitas trasladados a Bruselas en un vuelo 'chárter'.

Rajoy, en cambio, está enormemente satisfecho y así lo hizo ver tras escuchar, una vez más, la posición de Juncker. El jefe del Ejecutivo agradeció al presidente de la Comisión Europea «el apoyo a España y los españoles» y admitió que es «reconfortante» ver desde Europa se reconoce y respeta tanto la Constitución como las leyes y el sistema judicial español. «Porque lo que se ha puesto en tela de juicio en Cataluña han sido los valores europeos», adujo.

No es sólo la actitud de Juncker. El Gobierno también se felicita de la respuesta dada a Puigdemont por el primer ministro belga, Charles Michel. Después de tratar de escurrir el bulto durante diez días y de haber mantenido quizá la posición más ambigua de toda la UE respecto al asunto catalán, el miércoles Michel subrayó ante el Parlamento federal que su único interlocutor es el ejecutivo de Mariano Rajoy y que Puigdemont, en Bruselas desde hace caso dos semanas, «debe responder de sus actos como cualquier otro ciudadano europeo».

A eso hay que añadir el hecho de que el Parlamento de Flandes rechazara, el mismo día, una moción presentada por la formación ultraderechista Vlaams Belang para que se reconociera la independencia de Cataluña. «El cien por cien de los países europeos han apoyado las decisiones tomadas por el Gobierno y la integridad territorial de España», destacó Rajoy. «Se defienden los valores en los que creemos».

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