En turnos de cuarenta

Los catalanes votan en los colegios que continúan abiertos. / EFE

Miles de personas aguardan el momento de votar en la Escola del Traball de Barcelona, el mayor colegio electoral de Cataluña

Pascual Perea
PASCUAL PEREA

Son las nueve en punto cuando unas voces reclaman silencio a las puertas de la Escola del Traball de Barcelona, ante cuyas puertas se agolpan varios miles de vecinos, algunas cámaras de televisión y fotógrafos. El anuncio de que queda abierto el colegio electoral es recibido con aplausos y con gritos de «¡Votarem!». Para evitar aglomeraciones, explican, la votación se realizará en tandas de cuarenta, por lo que piden voluntarios para la primera tanda. Los elegidos acceden al centro entre aplausos.

En el recinto, donde unas 250 personas han pasado la noche para evitar que el centro sea precintado, reina la expectación desde primera hora, aunque el ambiente es muy tranquilo. Algunos han llegado con sus perros, una madre mece a sus hijos en unos columpios y otros matan el rato charlando en corros, saludando a vecinos o apostando sobre los goles que le meterá el Barça al Las Palmas esta tarde. Pero la mayoría consulta el móvil, donde empiezan a llegar noticias de cargas policiales. «En el Ramon Llull han entrado a lo bestia», «Hay furgonetas policiales estacionadas en la travesera», «En el Ramonell del Poblenou están cargando»... «Si el referéndum no vale, ¿por qué les importa tanto que lo hagamos? Es ridículo», gesticula una mujer. Otra, que bajo su elegante chaquetilla de cuero beige viste una camiseta blanca con el retrato de Trapero, el ‘major’ de los mossos, señala a los cámaras de televisióm que enfocan a la muchedumbre: «Esto es lo que hay, y todo el mundo lo está viendo». «Eso demuestra que sí vale. Es imposible evitar que metamos una papeleta en una urna», tercia una tercera.

José María López tiene 77 años y ha votado toda su vida en el centro. Cuando ha llegado, a las siete y media, le han dicho que «ya estaban las urnas dentro, que hay papeletas y todo está listo». «Y me acaban de decir que el que no pueda votar en un colegio podrá hacerlo en cualquier otro. Lo tienen muy bien organizado. Por las dos partes», añade.

- ¿Y cómo sabrán que alguien no ha votado en dos colegios diferentes?

- Ah, eso ya no lo sé. Creo que votaremos y creo que no va a servir para nada. Es una pantomima.

Josep anuncia a quien quiera oírlo que en el pueblo de su hijo; Sant Pau, ha aparecido la Guardia Civil. «Mira, me dice que se están poniendo los cascos para cargar», muestra en su whatsapp. «Hombre, han estado una semana de vacaciones de crucero, ahora tienen que trabajar», ironiza un contertulio sobre los cuerpos policiales acantonados en barcos en el puerto de Barcelona. Josep recuerda que la consigna es «la resistencia pasiva, fuerte pero sin pasar de eso. Mira los que estamos, si nos ponemos apiñaditos en la puerta, no pasan. Y como saquen la porra, habremos ganado por goleada».

«Detendrán a Puigdemont, cerrarán el Parlament»

En su opinión, el día grande será mañana, lunes. «Detendrán a Puigdemont, cerrarán el Parlament», augura. «Al tiempo».

Aunque ha pasado la noche celebrando una boda y aún no ha pegado ojo, Santi, un joven vestido con elegante traje azul marino, corbata de topos y una ramita de lavanda prendida en la solapa, se muestra más prudente en su pronóstico. «Espero que esto sirva para que ambas partes se sienten a negociar. No veo voluntad política por ningún lado de llevar las cosas al extremo, aunque sea lo que está buscando la CUP. Creo que serán inteligentes y que utilicen esto para sacar algo, un mejor estatuto». Él, confiesa, votará ‘sí’, pero no lo hará para que Cataluña se independice. «No sería bueno para los catalanes. Pero en España tienen que darse cuenta de nuestro hartazgo, de que llevamos muchos años de agravios».

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