Doce guardias civiles heridos durante unas pruebas de tiro en Logroño

Agentes de la Guardia Civil posan durante una ceremonia de graduación. /Marcelo del Pozo (Reuters)
Agentes de la Guardia Civil posan durante una ceremonia de graduación. / Marcelo del Pozo (Reuters)

Los agentes, diez de los cuales eran atendidos en un centro riojano con heridas de diversa consideración, están «fuera de peligro» según fuentes oficiales

J. C.Logroño

Doce agentes de la Unidad de Acción Rural (UAR) de la Guardia Civil resultaron ayer heridos de diversa consideración en un accidente con arma de fuego ocurrido durante unas prácticas de tiro en el Polígono de Experiencias para Fuerzas Especiales de la Guardia Civil (PEFE), situado a las afueras de Logroño, en las proximidades del parque La Grajera.

Según confirmaron tanto la Dirección General de la Guardia Civil en Madrid como la Consejería de Salud del Gobierno de La Rioja, todos estaban «fuera de peligro» y no se temía por sus vidas. Los heridos llegaban a Urgencias del hospital San Pedro poco después de las 18:15 de la tarde, hora aproximada del accidente. «Se han atendido a diez personas con distintos estados de gravedad. Ninguno corre riesgo vital», informaba la Consejería.

Sin embargo, mientras desde Madrid se hablaba de tres ingresados en planta y dos en quirófano, desde Logroño se precisaba que eran tres los que habían sido intervenidos quirúrgicamente. El accidente con arma de fuego se producía durante la realización de prácticas del curso ADE (adiestramientos especiales) -curso intensivo integrado en la Unidad de Acción Rural (UAR) de la Guardia Civil para poder ingresar en el Grupo de Acción Rápida- en el polígono de tiro de Logroño y, a consecuencia del mismo, los distintos agentes habrían sufrido heridas en brazos y piernas.

Las citadas fuentes oficiales adelantaban que las causas del accidente aún se desconocen y, para el esclarecimiento de las mismas, ya se ha abierto una investigación interna. Los resultados, en cualquier caso, «podrían tardar varios días».

El traslado de los heridos al complejo hospitalario se realizaba en ambulancias y en varios vehículos de la propia Benemérita. «Una enfermera hablaba de explosión», comentaba una paciente que en ese momento esperaba a ser atendida. «A varios se les podían ver heridas importantes en sus extremidades», añadían testigos presenciales.

Casi en todo momento, y frente a la puerta de Urgencias, había algunos grupos de compañeros de uniforme formando corrillos a la espera de recibir noticias de los heridos. A partir de ahí, algunos de ellos fueron saliendo alta en mano, concretamente los que presentaban daños de menor importancia. Uno con un dedo vendado, otro con un brazo escayolado... Los compañeros colocaban el vehículo justo a la puerta de entrada de las ambulancias y, quienes podían hacerlo por su propio pie, subían al coche y abandonaban las instalaciones hospitalarias.

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