El Supremo confirma 5 años de cárcel para el sospechoso del caso Yeremy Vargas

Antonio Ojeda, «El Rubio».
Antonio Ojeda, «El Rubio». / Efe

Antonio Ojeda está acusado de agredir sexualmente a un niño en julio de 2012

EFEMADRID

El Supremo ha confirmado una condena a cinco años de cárcel por agresión sexual a un niño de 9 años que la Audiencia de Las Palmas de Gran Canaria impuso a Antonio Ojeda, Juan el Rubio, quien es asimismo el principal sospechoso en relación con la desaparición del menor Yeremy Vargas en 2007.

Ojeda abordó al niño en un parque de El Doctoral (Gran Canaria) y consiguió que le acompañase hasta su chabola con la promesa de que le regalaría una bicicleta, relata la sentencia, ahora confirmada por el alto tribunal.

Los hechos ocurrieron el 12 de julio de 2012. El niño accedió en un primer momento a acompañar al acusado, pero después se arrepintió e intentó escapar, lo que evitó Ojeda agarrándole fuertemente por el brazo y llevándole hasta su casa-chabola, donde le agredió.

El recurso ponía en duda la credibilidad de la víctima, argumentando que el niño le identificó después de haber conocido el rostro del acusado mediante las noticias que le señalaban como el responsable de la desaparición de Yeremi Vargas, ocurrida en las cercanías de donde tuvo lugar esta agresión.

Para el Supremo, no es cierto que la víctima estuviera condicionada por este motivo. El tribunal valora que la víctima identificó al agresor desde su primera declaración judicial, practicada en fecha 20 de julio de 2012 en la que afirmó que el autor de los hechos fue una persona "gorda y rubia", hasta su declaración en el juicio, donde afirmó que fue el recurrente quien le agredió sexualmente.

El Supremo recuerda que la condena tomó en consideración como pruebas de cargo la declaración de la propia víctima, las declaraciones que los diferentes testigos hicieron en el juicio y diversos informes periciales.

La sentencia ahora confirmada también condena a Juan el Rubio a abonar una indemnización de 20.000 euros a la víctima y le prohíbe acercarse o comunicarse con él de forma directa o indirecta durante 6 años.

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