El padre solicita la custodia de los cuatro niños que convivieron con su madre muerta

La casa donde fueron encontrados los cuerpos sin vida. / Efe

Las pesquisas apuntan a que la mujer y su nueva pareja ingirieron una sobredosis de medicamentos

CECILIA CUERDOSevilla

La Junta de Andalucía ha abierto expediente informativo para analizar la situación de los cuatro niños que convivieron varios días con su madre muerta y la pareja de ésta en su domicilio de La Zarza, en Huelva. Desde el sábado, los menores permanecen con el padre de tres de ellos, quien solicitó hace tiempo la custodia provisional de sus hijos, que permanecen junto a su hermano. Mientras tanto, las pesquisas policiales apuntan a que los dos fallecidos ingirieron una gran cantidad de medicamentos, lo que acabó con su vida.

El delegado del Ejecutivo autonómico en Huelva, Francisco José Romero, explicó este lunes que los servicios sociales están analizando la convivencia de los chicos, de entre 5 y 14 años, con el padre, y que “la Junta velará por que se den las mejores condiciones para ellos, ya bien sea con el padre si judicialmente se determina o, si tiene que ser, a través de los servicios de menores que tenemos a disposición de cualquier caso de desamparo”. Asimismo, explicó que aunque la mujer había sido tratada por los servicios sociales de Huelva capital, hace un mes se trasladó a la pedanía de La Zarza, por lo que los dispositivos de asistencia aún “no tendrían constancia de la situación de esta familia y si lo tenían, estarían trabajando las circunstancias”.

Aunque la administración regional no tenía constancia de ningún tipo de desamparo, el Ayuntamiento sí sabía las dificultades económicas por las que atravesaba Rocío, de apenas 30 años, añadió Romero. La mujer solicitó información de los servicios sociales para poder pagar una vivienda, pero “en ningún momento manifestó nada que pudiera prever la situación que al final se ha derivado”, según le trasladó el alcalde.

Los niños estaban acostumbrados a que su madre tomara pastillas para conciliar el sueño y que estuviera dormida por las mañanas mientras el hombre jugaba con videojuegos. También a que el hermano mayor se encargara del aseo y de la comida, por lo que durante los días que pasaron junto a los cadáveres los niños continuaron yendo con normalidad a la escuela. El hambre que llegaron a comentar que tenían a algún profesor tampoco desentonaba con la situación económica de otras familias de la localidad, por lo que en estas dos semanas de colegio tampoco hubo alarmas.

Sin embargo, todo se destapó el sábado. El casero acudió a la vivienda y el mayor de los chicos le dijo que su madre estaba “dormida y muy fría”, por lo que alertado por el olor que salía de la vivienda accedió al interior ºy encontró ambos cadáveres.

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