La sequía deja sin agua al río Sella a su paso por el desfiladero de Los Beyos

El Sella, seco a su paso por el desfiladero de Los Beyos./Nel Acebal
El Sella, seco a su paso por el desfiladero de Los Beyos. / Nel Acebal

Desaparece a lo largo de 300 metros del recorrido en su parte más alta. La guardería rescata varias truchas y salmones para evitar su muerte

LAURA CASTRO

a comarca oriental empieza a notar las consecuencias de la sequía en uno de sus emblemas naturales. El Sella desaparece en la parte más alta de su curso, en pleno corazón del desfiladero de Los Beyos . En total, el río presenta un cauce completamente seco durante unos trescientos metros desde el kilómetro 131 de la carretera Nacional 625 en dirección al interior de Ponga, una situación hasta el momento desconocida para los ribereños de la zona.

«Llevo cuarenta años trabajando en esa vía y nunca he visto algo como esto», explicó Antón Caldevilla, presidente de la Sociedad de Pescadores El Esmerillón. Advirtió que «se trata de un problema grave, pues ya han muerto varios centenares de peces y la guardería ha tenido que rescatar truchas y salmones para trasladarlos a otro tramo donde había más cauce».

Según Caldevilla, la sequía no es la única culpable de este inusual fenómeno. «Hace más de setenta años se produjo un argayo que acabó reduciendo enormemente el cauce del Sella. La piedra que cayó entonces, de grandes dimensiones, se fracturó hace aproximadamente cuatro años y formó una especie de dique natural», señaló el presidente de El Esmerillón.

Aseguró que «la zona donde el Sella se ha quedado completamente seco es muy llana y con la sequía que hemos vivido este verano y sobre todo ahora en otoño, es imposible que haya cauce». Caldevilla se mostró especialmente preocupado ante esta situación y afirmó que «lo peor está por llegar».

Cuando comience la época de lluvias y riadas «podría formarse un embalse y hacer que el río se desborde hacia la carretera», continuó el presidente de El Esmerillón, para concluir que «no se trata solo de un problema con la fauna, sino que estamos hablando de que podríamos llegar a tener un desastre natural».

Caldevilla aseguró que la solución pasa por eliminar los restos del argayo de 1949 para volver a recuperar el cauce habitual del Sella. «Si no se actúa, la situación empeorará. Ya hay demasiados sedimentos en el río y continúan acumulándose cada vez más», denunció.

A pesar de que la comarca del Oriente no ha sido una de las más castigadas por la sequía, la escasez de las lluvias durante los meses de verano obligó a los vecinos de algunos pueblos con junta vecinal de agua a adoptar restricciones.

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